Hernando de Soto

Hernando de Soto por su sucesor Rafael M. de Soto (1989).No se sabe con seguridad el año de nacimiento de Hernando de Soto (1496 o 1500) y el lugar (Jerez de los Caballeros –Badajoz- o Barcarrota, en los alrededores de Jerez), descendiente de una familia de lejanos orígenes burgaleses en la que abundaban capitanes y comandantes al servicio de la Corona, hidalgos sin grandes riquezas.

Hernando debió de ser el segundo de cuatro hermanos y dos hermanas, y su padre seguramente falleció siendo él muy joven.

Participó en la expedición al Darién con Pedrarias (1514-1520), en la de Nicaragua y Honduras con Fernández de Córdoba (1524) y en la que partió desde Panamá a la conquista del imperio inca como segundo de Francisco Pizarro (1532). Allí sería el embajador ante el Inca Atahualpa y el primero que hablaría con él, volviendo a España en 1536 con 18.000 onzas de oro.

Se casó en 1537 con Inés de Bobadilla, hija de Pedrarias Dávila. Pero en Sevilla se aburría y en 1538 pidió autorización al Emperador Carlos I para organizar una expedición a la Florida, siendo nombrado Adelantado de La Florida y gobernador de Cuba. Salieron de Sanlúcar el 6 de abril de 1538 con once naves y mil hombres, la más numerosa que había visitado esas tierras, convencido por Cabeza de Vaca, que las había explorado anteriormente con grandes fatigas.

Territorios recorridos y relacionados en las memorias de de Soto. En Cuba recorrió la zona de Santiago, tomando medidas para mejorar sus condiciones. Reparó los destrozos de La Habana, envió una expedición preparatoria a La Florida al mando de Juan de Añasco y dejó a Gonzalo de Guzmán como gobernador, dando plenos poderes a su mujer.

La expedición partió el 18 de mayo y llegó una semana después a la bahía de Tampa, bautizada del Espíritu Santo. Las tribus indias les llevaron con engaños y combates lejos de sus tierras.

El recorrido, reconstruido parcialmente, de de Soto.Durante cinco años la expedición recorrió gran parte del sureste de América del Norte: La Florida, Georgia, Carolina del Sur, las montañas Apalaches, Carolina del Norte, Tennessee, Alabama, Mississippi, Kentucky, Missouri, Arkansas, Texas, la Luisiana, Indiana, Ohio e Illinois, llegando hasta la región de Chicago, remontando ríos, enviando a su flota de aprovisionamiento por mar y llevando noticias a Cuba.

El 25 de mayo de 1537, en el área de Tampa, rescata al cautivo Juan Ortiz, de la expedición de Narváez, que narra al cronista Hidalgo de Elvas como se había salvado gracias a la intervención de la hija del cacique indio de Ucita, que impidió que lo quemaran. Esta historia la copiarían del relato de Elvas los anglosajones 200 años después para forjar la leyenda de Pocahontas.

En Mauvila (Mobile) el cacique Tuscalosa les tendió una encerrona en su inmenso poblado, y tras una feroz batalla de nueve horas, murieron 18 españoles y 2.500 indios, según la crónica de Elvas (70 españoles y 11.000 indios según otras narraciones), siendo todo destruido por un incendio. Todos los españoles estaban heridos y 90 graves, teniendo que emplear 25 días en recuperarse, sin ropa ni medicinas.

Descubrimiento del Misissipi. Soto condujo entonces a su tropa hacia el interior para evitar las deserciones, evitando la flota de Maldonado.

Hostigados constantemente, en Chicaza les incendian los indios el campamento, matan once españoles o quizás más, cincuenta caballos, 400 cerdos y la poca ropa que conservaban. Pero en abril de 1540 atacan un poblado fortificado y matan a 2.000 guerreros según crónicas americanas.

En el verano de 1541 descubrió el río Mississippi al sur de Sant Louis, en Missouri. El nacimiento del río había sido avistado por Alonso de Pineda en 1519 y Cabeza de Vaca lo cruzó en 1529. Este descubrimiento frustró sus esperanzas de de encontrar un paso hacia el océano Pacífico.

El ¿20-21-27 de mayo-junio-julio? de 1542 Soto cae enfermo de fiebres y nombra a Luís Moscoso su sucesor en el mando, muriendo cinco días después. Sus compañeros, temerosos de que los indios profanasen el cadáver, lo colocan en el tronco hueco de un árbol que lanzan al río.

Después construyen siete rústicas embarcaciones y regresan por el río, hasta llegar a México, sobreviviendo al acoso indio unos 300 hombres.

Estas tierras descubiertas por españoles serían defendidas doscientos años después por españoles.

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