Julio Romero de Torres

Julio Romero de Torres, el pintor de la mujer morena, del casticismo y de la sensibilidad de la imagen, de la estética, nació en Córdoba el 9 de noviembre de 1874, hijo del pintor y director y fundador del Museo Provincial de Bellas Artes de Córdoba, un hombre dedicado a la cultura de la ciudad, profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Diputación y artista con un estilo romántico de paisajes evocadores.

Tres de sus hijos seguirían la carrera artística con gran éxito. Julio se interesó por todas las artes desde niño, matriculándose en el Conservatorio de Música en 1884, recibiendo clases de dibujo y pintura de su padre, viviendo el intenso ambiente artístico cordobés sin dejar de recibir noticias de Madrid, en donde se instaló, observando la amalgama de tendencias que se desarrollaban entonces, y participando en los eventos que se organizaban.

En 1895 muere su padre. En 1899 y 1904 obtiene la Tercer Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes, y en 1908 la Primera. Ese mismo año de 1899 se casa. En 1903 es un reconocido profesor de la Escuela de Artes Industriales.
Desde 1904 reside largas temporadas en Madrid, especialmente desde 1916, y allí organizará tertulias, frecuenta el Ateneo, estudia y se relaciona con todos los componentes de la bohemia de la capital, especialmente Machado, gozando de su admiración y amistad.

El jardín.En 1906 ve rechazada su obra “Vividoras del Amor” por su tema, organizando una exposición paralela a la de la Exposición Nacional de Bellas Artes, de enorme éxito popular. Al año siguiente participa en una exposición conjunta (Solana, Regoyos...) en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y en otra de París, viajando asimismo por Francia, Inglaterra, Países Bajos y Marruecos. En 1910 participa en la Exposición Internacional de Pintura Española de Buenos Aires y de Santiago de Chile, que aumentan su prestigio de modo importante. Ese mismo año no gana en la Exposición Nacional y en Córdoba se le tributan diversos desagravios, como harán en 1912, al mismo tiempo que se le comunica la concesión gubernamental de la Encomienda de la Orden Civil de Alfonso XIII y el nombramiento de inspector de la Delegación y Comisaría Regia de la Exposición de Arte en Roma. En 1911 recibe la Medalla de Oro de la Exposición Internacional de Bellas Artes celebrada en Barcelona. En 1912 otra Medalla de Oro por suscripción popular y es elegido miembro numerario de la Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.

En 1915 el torero Juan Belmonte, retratado por Julio Romero, adquiere su obra “Carmen”, lo que tiene una amplia repercusión popular y en la prensa. En 1916 es nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. En 1918 se inaugura una exposición individual suya en Bilbao. En 1919 participa en la Exposición de Pintura Española de Londres y en la de Arte Español de París. En 1920 viaja a Italia, y en 1922 a Argentina, donde su exposición es un éxito absoluto, y al regreso inaugura una exposición de igual resultado.

En 1921 pinta el cartel de la “Gran Corrida de Toros Patriótica” a beneficio de las víctimas de la derrota de Annual. A finales de ese año se le nombra “hijo predilecto de la ciudad” de Córdoba y se inaugura una exposición en el Círculo Mercantil. Recibe la visita en su estudio de la Reina María Cristina.

La chiquita piconera y La dinamitera.En 1924 pinta el primer cartel de una serie encargada por la empresa “Explosivos Río Tinto”. En 1925 es el Rey Alfonso XIII al que recibe en su estudio. Preside el Jurado del Concurso de Cante Jondo en Madrid. Ese mismo año es el culminante de la popularidad de sus tertulias en Madrid. En 1927 pinta su conocida obra “La Copla”, y al siguiente “La Virgen de los Faroles”, colocada en el retablo de la fachada norte de la Mezquita-Catedral de Córdoba, hoy en el Museo de la Ciudad. En enero de 1930 regresa a Córdoba para recuperarse del exceso de trabajo y de una enfermedad hepática. Es entonces cuando pinta su famosa “La Chiquita Piconera”, su última obra, y “Ofrenda al Arte del Toreo”, “Cante Hondo” y “La Nieta de la Trini”.

Moriría el 10 de mayo. El duelo de la ciudad es total. Durante el cortejo mortuorio, al que asiste el ministro de Gracia y Justicia en representación del Rey, su féretro es llevado en hombros por los obreros cordobeses. Se abre una suscripción popular para levantarle un monumento.

A pesar de ser considerado por algunos como un simple folclorista, Romero de Torres es el mejor exponente del prerafaelismo español y un artista clave en la vida intelectual de principios del siglo XX, con una personalidad fascinante y un estilo personal, representante del casticismo conjugado con el conocimiento de las corrientes artísticas de la época.

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