Santiago Ramón y Cajal

“No soy en realidad un sabio sino un español”

En esta frase se resume toda la grandeza y todo el carácter del que ha sido y es la estrella del firmamento científico nacional. Pero es mucho más; es esa figura castiza que frecuenta lo que fueron centros de intercambio del saber y de debate, los cafés durante el siglo XIX principios del XX. Es también ese hombre al que le mueve algo más que el profundizar en su propia labor o en su sentir, sino que es su propio ser el que se manifiesta en ellos. Escribe Ramón y Cajal en sus Memorias:

Mi fuerza fue el sentimiento patriótico. Mi ideal, aumentar el caudal de ideas españolas circulantes por el mundo, granjeando respeto y simpatía para nuestra ciencia. No soy en realidad un sabio sino un español”.

El se definió como españolista y basó en esa identidad su fuerza.

Nació en Petilla de Aragón (Navarra) el 1 de mayo de 1852, hijo de un médico rural que cambiaría hacia esta disciplina la temprana afición a la pintura de su hijo. Estudió en Jaca y Huesca y en la Universidad de Zaragoza.

En 1873 se licencia e ingresa en el Cuerpo de Sanidad Militar. Al año siguiente es destinado a Cuba, donde enferma de paludismo y disentería. En el 75 regresa a España y es nombrado ayudante interino de anatomía en Zaragoza.

En 1877 se doctora, interesándose por la histología. En el 79 se casa. En 1880 publica sus primeros trabajos y nace el primero de sus hijos. En 1883 obtiene plaza de catedrático de Anatomía en valencia, adonde se traslada al año siguiente.

En 1885 inicia sus trabajos histológicos y prepara su Manual. Durante la epidemia de cólera que azotó la ciudad en 1886 realiza informes sobre ella. En el 87 se traslada a Barcelona como catedrático de Histología.

En 1888 descubre la unidad celular del sistema nervioso. En el siguiente año inicia la publicación de la Revista Trimestral de Histología Normal y Patológica.

En 1893 se traslada a Madrid. En 1894 es investido “Doctor Honoris Causa” por la Universidad de Cambridge. En el 95 es miembro de la Real Academia de Ciencias, en el 96 de la de Medicina, en 1905 de la RAE.

En 1900 obtiene el Premio Internacional de Moscú, en París, y la Gran Cruz de Isabel la Católica y la de Alfonso XII, entre otras distinciones. En 1905 la Academia Imperial de Ciencias de Berlín le otorga la Medalla de Oro de Helmholz.

En el mismo año se crea el Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII, del que es nombrado director, y en 1901 del Laboratorio de Investigaciones Biológicas.

En 1903 comienza sus investigaciones sobre la fisiología del sistema nervioso. En 1906 rechaza el cargo de ministro de Instrucción Pública y obtiene el Premio Nobel de Fisiología y Medicina.

En 1914 publica su libro “Degeneración y regeneración del sistema nervioso”, que se une al resto de su numerosas publicaciones de 1899, 1904, 1910, 1914, 1918...

En 1922 llegó su jubilación académica y se le otorga el Premio Echegaray. En 1932 dimite de sus cargos. En 1934 aparece su libro “El mundo visto a los 80 años”, que completó su obra literaria: “Charlas de café” (1905) y “Recuerdos de mi vida” (1917). Murió el 17 de octubre tras una trayectoria brillante y solitaria, cuyas aportaciones al conocimiento de la morfología, fisiología y patología neuronal son inestimables, y con una actitud personal de servicio a la ciencia y a la nación exenta de cualquier protagonismo o soberbia.

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