Juan de la Cierva

Juan de la Cierva nace en Murcia el 21 de septiembre de 1895. Fue uno de los más destacados ingenieros de la historia española y sin duda la pieza clave de la aeronáutica nacional.

De la Cierva fue el inventor del autogiro, primera aeronave de alas giratorias que voló realmente. El autogiro, además de ser el antecesor inmediato del helicóptero, resolvió buena parte de los problemas que este tenía para ser creado. Lo hizo a través de su rotor giratorio libremente articulado, a los 24 años de edad y en un espacio de tiempo asombrosamente corto.

Pero de la Cierva no desarrolló en su totalidad las aplicaciones prácticas de su invento, parte de la técnica que a él le era muy antipática, lo que hicieron Folke en Alemania (1937) y Sikorski en EEUU (1941), con licencia del autogiro tanto para su fabricación como para su comercialización. El propio Folke declaró que de la Cierva podría haber desarrollado el helicóptero dado su genio y conocimientos.

De la Cierva era hijo de un prestigioso abogado y empresario conservero, famoso político conservador que fue diputado, gobernador civil y ministro en cuatro legislaturas.

De pequeño ya tenía una intensa afición por la mecánica y la incipiente aviación. Con 16 años, en 1912, logra hacer volar un biplano con dos personas. Este fue el primer avión de fabricación española capaz de volar eficazmente, el BCD-1, construido en la carpintería del padre de Díaz, compañero suyo.

Con José Barcala y Pablo Díaz fundó una sociedad aeronáutica, la primera en España, bautizada con las iniciales de los tres: BCD.

Construyeron otro prototipo, el BCD-2, que capotó en el aterrizaje.

Estudió ingeniería de Caminos, Canales y Puertos en Madrid, continuando sus estudios sobre aeronáutica basándose en los trabajos de Lanchester y Jonkowski.

A partir de 1916 diseñó y construyó planeadores y aviones hasta que el accidente de uno de sus prototipos en 1919 le hace cambiar hacia las alas giratorias. Ya entonces su prestigio y el apoyo que suscitaba eran grandes.

Ese mismo año acaba sus estudios, es elegido diputado y se casa. La decisión gubernamental de comprar aparatos a Francia frustra el crecimiento de la industria aérea española, por concurso, en el que participaba él.

De la Cierva rechazó siempre el calificativo de inventor. Consideraba que cualquier ingeniero con una base matemática podría convertirse en uno. Esta característica le convertiría en el prototipo del nuevo científico español: creativo, pionero, entusiasta pero cualificado técnicamente.

Primer vuelo con éxito del Autogiro de La Cierva en Enero de 1923.No partió de la observación para lograr el autogiro a los 25 años de edad, sino que, fijándose esa meta creó un hecho físico que cumpliera esas premisas.

En 1920 obtiene la primera patente, mejorada y ampliada en años sucesivos, y comienza los ensayos en Getafe, utilizando el fuselaje de un antiguo avión de la I Guerra Mundial.

Los complicados ensayos y cálculos matemáticos de la forma y tipo de las palas fueron financiados con la venta de su coche, ya que no tenía empleo fijo y sus investigaciones las financiaba su padre. El resultado fue el modelo C4, probado en el túnel de viento de circuito cerrado del aeródromo de Cuatro Vientos, obra de Emilio Herrero y entonces el mejor de Europa, alcanzando los 100 km/h de velocidad, pudiendo volar a muy bajas velocidades y aterrizar verticalmente.

Con el paso de los años llegaría aprobar 40 modelos de autogiro, llegando a aumentar la altitud hasta 6.000 metros, la velocidad a 230 km/h y la distancia alcanzada en 500 km.

La exhibición del autogiro en la Exposición Internacional de París fructificó en diversos contratos con la aviación militar británica, francesa y norteamericana.

No es cierto que se viera obligado a trasladarse al extranjero por falta de ayuda oficial para su proyecto, ni tampoco lo es la deslealtad del ingeniero. Pero para la construcción de los aparatos no había capital por lo que de la Cierva terminó en Inglaterra, en donde se sorprendieron de la facilidad de manejo del aparato.

De la Cierva se reservaría personalmente los derechos de las patentes del autogiro para España, lo que le permitiría cederlas gratuitamente a nuestro país.

Se interesarían por el invento también los japoneses, rusos e italianos. A partir de 1927 el propio de la Cierva vuela en su invento numerosas veces.

El logro de La Cierva produjo rápidamente numerosos desarrollos, en los que él mismo participó. El AirHorse Saro-La Cierva, desarrollado en Inglaterra, capaz para transportar 24 personas.Hasta 1929 se suceden las resoluciones de problemas (ruidos, aterrizaje) y perfeccionamientos (materiales, diseño). En 1928 un autogiro atravesaría el Canal de la Mancha, y en 1934 volaría de Inglaterra a España.

El primer éxito de ventas fue el modelo PCA-2, fabricado en EEUU en 1930; En Europa triunfaría el modelo C-30, en 1933. En 1934 se lograría el primer despegue vertical directo, sin rodar.

Por entonces ya poseía numerosas condecoraciones, entre ellas la de Caballero de la Orden Civil de Alfonso XII y la Cruz de Caballero de la Legión de Honor francesa, y múltiples premios nacionales y extranjeros.

Thomas Alva Edison le solicitó una demostración especial y Henry Ford le entregó la Medalla de Oro Guggenheim en la Exposición Internacional de Chicago ante 10.000 ingenieros.

Moriría en 1936 en un accidente de aviación comercial, habiendo participado en los preparativos de la rebelión de julio de 1936 por congruencia con su educación y tradición familiar conservadoras.

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