Jorge Juan y Santacilla

Si tuviéramos que definir la vida y personalidad de Jorge Juan y Santacilla (1713-1773) diríamos que fue singular. Célebre marino, matemático y espía, nacido en Valencia. Capitán de GuardiasMarinas y uno de los científicos más notables de su época, en España y en todo el mundo.

Su actividad en el ámbito de las ciencias es enorme y destacada: astronomía, geografía, construcción naval, navegación, ingeniería de puertos (y arsenales, construyó los de Cartagena y Ferrol), mineralogía (minas de Almacén), diplomacia, mecánica, hidráulica...

En 1751 fue nombrado capitán de guardiamarinas y fundó el Observatorio Astronómico de Cádiz, uno de los más avanzados de su época. En 1755 estableció en su propia casa de Cádiz una academia científica (Asamblea Amistosa Literaria) que sería el ensayo de la de Ciencias que se fundaría en Madrid posteriormente.

Paradójicamente, hasta el año 2003 no ha existido una biografía completa de este gran hombre, gran científico y gran español.

En su historia se citan dos grandes hitos: la participación en la expedición hispano-francesa a Ecuador para medir la longitud del grado del meridiano, y su envío a Londres como espía industrial.

Su participación en la expedición a Ecuador estuvo marcada por el enfrentamiento con el jefe del grupo francés, La Condamine, fundamentalmente por pretender este acaparar todo el mérito. Fue tal la exasperación entre ambos que, al pretender el francés coronar unas pirámides conmemorativas del hecho, en Yaruquí, con el símbolo francés de la flor de lis, amenazó Jorge Juan con arrancarlas personalmente, por ser territorio español y española la iniciativa. No se pusieron.

Libros de exploraciones. "Relación histórica del viaje a la América" (París 1756).Regresó a España debiéndosele dos años de sueldo que su lealtad y desprendimiento le impidieron reclamar. Pero en su búsqueda de empresas en las que volcar sus cualidades y sus anhelos, directamente relacionados con el afán por desarrollar su país y fortalecerlo, fueron llamados a la corte, él y su compañero Antonio de Ulloa, por el activo ilustrado marqués de la Ensenada (Zenón de Somodevilla y Bengoechea), del que Jorge Juan sería gran amigo.

Ensenada fue figura clave de la época, un ferviente ilustrado dedicado al desarrollo económico y la recuperación de la hegemonía política de España. Creador de la industria militar, artífice del Concordato (de importantes consecuencias en política exterior) y de un proyecto de reforma de la Hacienda (impuesto único proporcional), unió en su persona las Secretarías de Hacienda, Indias, Guerra y Marina, bajo Felipe V, Fernando VI y Carlos III.

El ambicioso plan de Ensenada era dotar a España de los avances de la época en todos los campos científicos durante una década, tanto por motivos de desarrollo económico como militares, ya que el conflicto con Gran Bretaña por América y su comercio se consideraba seguro.
El espíritu del plan era ir a Europa para aprender lo que antes les enseñamos nosotros cuando íbamos por delante. El éxito del plan fue rotundo mientras duró (1748-1754), pero se truncará antes de tiempo, cuando el marqués caiga en desgracia y sea desterrado a Granada. Otra de nuestras figuras históricas cuya dimensión no ha sido valorada lo suficiente.

A Ulloa le encomiendan primero una misión de reconocimiento a San Petersburgo, y luego por Francia, Holanda, Dinamarca y Alemania, con instrucciones de enviar mapas de fortificaciones, puertos, obras públicas, y numerosos aspectos prácticos de la industria y el comercio.

A Jorge Juan le envía a infiltrarse en los arsenales de Londres (la entrada a los astilleros estaba vedada a los extranjeros) para copiar planos y maquetas del sistema de construcción naval inglés y traer ingenieros a los arsenales españoles.

Otros les seguirán, como Bernardo Ward o Tomás López, hasta extenderse en una vasta red a través de las embajadas y misiones españolas en París, Roma y Holanda.

El 1 de marzo de 1749, Jorge Juan y sus compañeros, José Solano y Pedro de Mora, llegaban a Londres, comenzando a informar al marqués directamente, a través de un sistema convenido de cifrado. Bajo las personalidades de Mr. Joshua y Mr. Sublevant, Jorge Juan describe la construcción de buques militares, envía instrumentos, libros y planos, un telar, una imprenta... y más de 50 técnicos navales, de los mejores (Rooth, Mullan, Sayers, Clark...).

No hubo ningún problema con la religión de los ingleses, ya que la postura ilustrada y regalista era que la religión se supeditaba a la razón de Estado. Tampoco lo tuvo Jorge Juan cuando quiso publicar su “Observación astronómica”, basada en el sistema de Copérnico y Newton, a pesar del aviso del Inquisidor General, por cierto, amigo suyo.

En lo que fracasó fue en el viaje de las mujeres de los ingenieros ingleses, descubiertas en el muelle por la indiscreta misa del padre Lynch, católico irlandés aliado de Jorge Juan, aunque este logra esconderse y embarcar en el buque “Santa Ana”. Por entonces su actividad había llegado a oídos de los ministros ingleses y se le perseguía.

En 1767 fue nombrado embajador extraordinario en la corte del emperador de Marruecos, cargo que ocupó durante seis meses. En sus últimos años su salud fue muy delicada: cólicos, agarrotamiento de las manos, alergias, cataratas. Murió en Madrid el 21 de julio de 1773, víctima de un ataque de apoplejía.

Así fue la vida de este patriota caracterizada por su lealtad, inteligencia, sabiduría, valentía, laboriosidad y rectitud a toda prueba, que siempre permaneció fiel al espíritu de reforma de su país en su época y a sus compañeros (incluido el marqués de la Ensenada y el rey Carlos III).

Índice de Los Nuestros
Volver al inicio del Documento