Joselito “el Gallo”

José Gómez Ortega “Gallito Chico” nace el 8 de mayo de 1895 en Gelves, hijo menor de Fernando Gómez García “el Gallo” y de Gabriela Ortega Feria, famosa bailaora del sevillano “Café de Silverio”. Dos años después moriría su padre. Procede de una familia en la que figuran y se relacionan numerosos toreros, bailaores y cantaores. Su carrera fue portentosa y le convirtió en un verdadero “profeta del toreo”.

Desde su más tierna infancia acumuló experiencias y conocimientos del mundo del toro, que le convirtieron en un precoz entendido y asombraron a los que le rodeaban.

A los 4 años se puso delante de un becerro y tuvo su primer revolcón, a los 6 años decidió que quería ser torero y a los 8 toreó y mató una becerra por vez primera. A los 9 puso su primer par de banderillas. Eduardo Miura lo ve y lo toma bajo su protección.

A los 12 debuta en Jerez y enseguida le llega un contrato para formar parte de una cuadrilla de niños-torero. Vistió de luces por vez primera en Jerez de la Frontera el 19 de abril de 1908. De 1909 a 1912 Joselito consolida su fama como novillero. En Madrid se niega a torear porque considera que los toros son pequeños, y al día siguiente la crítica dirá: “Ha resucitado ‘Lagartijo’”.

Toma la alternativa en la Maestranza de Sevilla el 28 de septiembre de 1912, de manos de su hermano Rafael, “el Gallo III” y su toreo sabio, alegre y vistoso le reporta un gran triunfo.

Enseguida la afición plantea la rivalidad torera entre él y “Bombita”, prontamente retirado, el 19 de octubre de 1913, en una corrida compartida con Joselito. Joselito había vivido desde niño como algo propio la anterior rivalidad entre “Bombita” y su hermano Rafael.

Los seguidores de “Bombita” escogerán como ídolo a Juan Belmonte, un torero corto, de estampa poco taurina, propenso a las cogidas, que trae un concepto genial del toreo, con las manos bajas, acortando extraordinariamente la distancia, con arrogancia. No obstante, ambos toreros aprenderán el uno del otro.

En 1917 cumplirá el servicio militar como soldado de cuota en el Tercer Regimiento de Zapadores Minadores, en Sevilla. Desde entonces toreará cada año un festival a beneficio de sus compañeros en el día de San Fernando, Patrón del Cuerpo.

Lo que distingue a Joselito del resto de los toreros es su absoluto respeto por el toro y su absoluta dedicación a su mundo desde que nació, dando pruebas desde su más tierna infancia de afición e intuición. Eso y la lección de torería, compartida en esa época gloriosa con Belmonte.

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