Enrique Tierno Galván

Nace el 8 de febrero de 1918 en Madrid. Y aquí viene la primera mentira de su vida. Pretendía el viejo profesor provenir del campo soriano, con el sabor de lo rural, de lo enraizado, que él ensalzaba.

Pretendía también ser hijo de un labrador trasladado a Madrid como rentista, con propiedades rurales en Valdeavellano y Almazán. La verdad es que sus antepasados dejaron Valdeavellano a mediados del siglo XIX para alistarse en el Ejército y fueron cambiando de ciudad con el traslado de los regimientos. Su abuelo paterno se retiró como capitán en Tudela, donde se casó con una chica navarra en segundas nupcias. Esos son los familiares vascos a los que hacía referencia para justificar su “sensibilidad” hacia la “cuestión vasca”.

Los hijos de Julián Tierno siguieron la carrera militar. Su padre, Alfredo, estuvo en la guerra de Cuba y en Almazán conoció a Julia, la que sería su mujer, hija de jefe de peones camineros. De hecho, su padre fue detenido por la República en guerra como sospechoso de quintacolumnista por ser militar retirado, acogido a la ley Azaña como su hermano. Su hermano fue procesado después de la guerra, pero salió absuelto y recuperó empleo y sueldo en el Cuerpo de Veterinaria, retirándose como capitán.

Se examinó de ingreso de Bachillerato en el Instituto Cisneros a los 12 años como alumno libre, pero no asistió a clases en el Cervantes como dijo. A los 14 años se trasladó al barrio de la Prosperidad y se matriculó en el Ateneo Politécnico, un colegio modesto concertado con el Cervantes.

Hizo dos cursos de Derecho antes de la guerra, y no de Filosofía y Letras. En 1937 le llamaron a filas, colocándose en la Oficina de Reclutamiento por las mañanas, mientras que por las tardes se encerraba en bibliotecas.

No trabajó en Socorro Rojo, ni acompañó a Dos Passos por los frentes de Madrid, ni trató a Besteiro ni a Azaña, ni estuvo en ningún campo de concentración como ha afirmado.

En cuanto acabó la guerra se matriculó y se examinó en junio de 1939 a 3º de Derecho. El decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Murcia le animó a seguir esa carrera. La hizo en dos convocatorias. En 1942 leyó la tesis doctoral bajo la dirección del tradicionalista fundamentalista Elías de Tejada.

En 1944 gana la plaza de Negociado del Ministerio de Educación Nacional, y se casa con Encarna Pérez, una mujer culta cuatro años mayor que él. Comienza a dar clases para el ingreso en la carrera diplomática.

Se ha hablado de supuestas dificultades económicas. Falso. Con 26 años Tierno era funcionario, jefe de Negociado en Madrid. Ayudante en la cátedra de Carlos Ollero comienza a escribir en la Revista de Estudios Políticos, muy lejos de ser liberal como pretendió luego.

A los 30 años gana la cátedra de Derecho Político, junto a Manuel Fraga. Ya durante sus años murcianos tuvo contactos con democristianos y monárquicos, algunos militares. Él señalaría su iniciación en la rebeldía política contra el franquismo en la inauguración del curso del Instituto de Estudios Políticos, en presencia del general Moscardó y de Pilar Primo de Rivera.

Entrega del premio al personaje más popular del año (1978) a Susana Estrada.También esto es mentira. Las ideas de Tierno entonces eran sumamente elitistas y nada demócratas ni rebeldes. Posteriormente evolucionarían hacia un regeneracionismo costista y un europeismo apolítico.

Su primer acto público fue en realidad una cena en el hotel Menfis en la que defendió la monarquía.

De hecho, su apuesta por un partido socialista distinto al PSOE se debió al intento de distanciarse de la Guerra Civil y de evitar la represión del régimen y su duración. Y si bien esta actividad política le terminaría costando la cátedra, hubo en ello una buena dosis de cálculo político, como en tantos otros adheridos a la inexistente “oposición”.

Esta actitud se debe a la complicidad de todos los que integran tal “oposición” hoy, que sellan con un pacto de silencio sectario cualquier contradicción en su interpretación de la Historia.

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