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Europa: Cuarto Reich y nacionalismos (II)

Actualmente el pangermanismo subsiste de un modo subrepticio, y se manifiesta a través de la acción alemana en el ámbito de la llamada UE al amparo de su preponderancia económica.

Diversas instituciones, radicadas en Alemania, operan en el seno de dicha "unión" impulsando movimientos desintegradores de los paises integrantes (i.e. proyectos lingüísticos transfronterizos que crean regiones étnicas...) y dando apoyo, o generando, nacionalismos separatistas gracias a los cuales implantar su hegemonía.

La Europa que hoy vivimos y que nos venden constantemente no es una unión de naciones, ni un conglomerado de cooperantes como lo fue el Imperio que construyó el Emperador Carlos I, con tantas vacilaciones y dudas.

Cuarto Reich

Es un conjunto de estructuras burocráticas supeditadas al "Cuarto Reich" alemán, supuesta “locomotora” económica, que en realidad vive de la explotación del resto de países, como la Alemania de los años 40 vivió de los capitales norteamericanos del “Plan Marshall”, lo cual es ocultado sistemáticamente por el piadoso manto “progresista” del antinorteamericanismo.

Ni siquiera se molestan en ocultar la violación de sus propias reglas económicas, impuestas por el Bundesbank al Banco Central Europeo, y solicitan abiertamente en febrero de 2005 la excepcionalidad para ellos, rápidamente copiado por Gran Bretaña y Francia, sumisos seguidores por motivos distintos.

Para llevar a cabo su expolio en los Estados miembros debe debilitarlos. Económicamente a través de la legislación europea, y políticamente con la “descentralización” tras la que se ocultan los nacionalismos separatistas.

En el plano económico España ha pagado muy caro su entrada en el club europeo, cuyas ventajas ahora desaparecen tras la entrada de los países del Este. Hemos perdido el 34 % de las viñas, el 25 % de la cabaña ovina y caprina, y el 22 % de la vacuna, teniendo que importar leche (¡!), el 20 % de los pescadores en el paro, y el 43 % de los mineros; los astilleros ya perdieron el 65 % de sus empleos, y continúan...

Otra arma económica, indirecta, es el Protocolo de Kyoto para obtener unos pobres resultados, una ¡supuesta! reducción de la temperatura de, como máximo, 0,07 º C, probablemente 0,03 ºC. Un engaño, porque los sectores que producen el 60 % de las emisiones, como el transporte, la agricultura, la alimentación, los servicios y las residencias, no estarán regulados, y sí lo estarán otros básicos como el eléctrico, hidrocarburos, cemento o la siderurgia. (Ver documento Kyoto en la web).

Protocolo de Kyoto

El coste de comprar los derechos de emisión de las más de 130 toneladas que necesitamos será entre 1.875 y 3.750 millones de euros al año. El coste total para España será de casi 20.000 millones de euros, es decir un aumento extra de la inflación del 2,7 % el primer año y una reducción del PIB del 1 %, el hundimiento de la pequeña industria, un crecimiento del coste de energía de los hogares del 50 %, de la vivienda de un 23 % y de los comestibles de un 10 %.

Greenpeace

Gracias a la dictadura ecologista y sus falsedades, aliados del SPD, los socialistas alemanes, con gran alegría de la patronal y banca alemanas, que naturalmente les apoyan en su control de salarios para instalar medios contra la contaminación, y en sus deslocalizaciones industriales hacia los países del Este, se ha elevado el paro de 3,9 millones a 5,2.

Mayor peligro representa la labor alemana en el ámbito político. Es un viejo plan de los pangermanistas y expansionistas del siglo XIX: anexionarse todos los territorios de población e influencia germanas y romper al resto de grandes Estados europeos, lo que ya intentaron de modo sistemático a través de la vía militar con Hitler y su “racismo ario” en 1940. Fallaron entonces y ahora las vías son otras.

Esta dinámica alemana se incrusta en la misma fundación de las instituciones europeas. Se trata de una serie de organizaciones y federaciones que apuntan a desestabilizar la propia Unión Europea. Son el CPLRE (Congreso de Poderes Locales y Regiones de Europa), el ARE (Asamblea de las Regiones de Europa), el ARFE (Asamblea de las Regiones Fronterizas Europeas), e instituciones como el INTEREG (Instituto para los Derechos de los Grupos Étnicos y Regionalistas), el ECMI (Centro Europeo para los Asuntos de las Minorías), el EURAC (Academia Europea de Bozan) o la AILCM (Asociación Internacional de Lenguas y Culturas Minoritarias).

Todas ellas están radicadas en Alemania e infiltradas en las instituciones del Consejo de Europa, la Unión Europea y la OSCE, e incluso en los USA y Gran Bretaña (Proyecto de Relaciones Étnicas-PER y Grupo Internacional de los Derechos de las Minorías-MRGI, respectivamente).

El primero de ellos está participado por la Corporación Carnegie, el Departamento de Estado, la Fundación Rockefeller y la Fundación Alemana Marshall, entre otros, lo que indica el grado de ignorancia y colaboración de las instituciones en este proyecto desintegrador, que ya ha dado como resultado la incorporación de Kosovo a Albania.

Ellos son los depositarios y promotores de numerosas disposiciones que no han sido votadas y que suponen una alteración grave de las instituciones y los poderes europeos y nacionales, exactamente igual que el cáncer autonómico-nacionalista que nos desangra en España.

Este proceso de desintegración generado por Alemania se basa en la Carta de las Lenguas Regionales o Minoritarias, la Convención para la Protección de las Minorías, la Carta de Autonomía Local, la Carta de Autonomía Regional y la Convención sobre la Cooperación Transfronteriza, todas ellas de inspiración germana.

La Carta de las Lenguas y la Convención para la Protección de las Minorías fueron elaboradas por la UFCE (Unión Federalista de las Comunidades Étnicas Europeas-FUEV: Föderalistiche Union Europäischer Volksgruppen), con sede en Flensburg (Schleswig-Holstein), dependiente directamente del Ministerio del Interior alemán (¡!) a través de Rolf Grossmann, un alto funcionario, y hoy de Detlev Rein, todo ello reconocido por el Ministerio de Asuntos Exteriores alemán y publicado en la revista de la UCFE en su congreso de Haderslev (Dinamarca) en 1999.

Estados y naciones

Estos han impulsado la Carta de Madrid sobre lenguas regionales a instancias de los nacionalistas catalanes de CyU. Esta carta favorece el empleo de estas “lenguas” en todos los ámbitos, haciendo caso omiso de las fronteras y fomentando el anexionismo de los nacionalismos (¡atención Navarra, Aragón, Cantabria, Valencia y la Rioja!), implantada por la resolución 192-1988 del Consejo de Europa a través del informe del alemán Herbert Kohn, del comité jurídico de la UFCE.

Estas leyes se complementan con la Carta de Autonomía Local (resolución 126-1981), surgida del informe del alemán A. Gatelle, y completada por la Carta de Autonomía Regional (recomendación 34-1997) elaborada por el alemán Meter Rabe, diputado socialista por Basse-Saxe, estado entonces gobernado por el presidente Gerhard Schröder.

La embestida definitiva la da la Convención por la Cooperación Transfronteriza, estructurada por la ARFE, con sede en Gronau, que tiene como meta transformar las fronteras estatales y generar territorios étnicos.

No es casualidad que Alemania, a través de la UFCE, sostenga un centenar de movimientos nacionalistas (bretones, vascos, catalanes, gallegos, saboyanos, alsacianos, vénetos, silesianos, moravos, tiroleses, galeses, escoceses o transilvanos), un verdadero frente de partisanos de la Europa tribal, con el fin de reunir una población germana de 90 millones, que cubrirán, junto a sus estados-títere, las zonas económicas más dinámicas y ricas (el Véneto, Emilia-Romaña, Alsacia-Lorena, Silesia, Moravia, el Banato serbio, la zona Álpes-Adriático...), a costa del apoyo y los impuestos del resto de los territorios de las naciones respectivas.

Son miembros de Verdes/ALE en 2004 : Bloque Nacionalista Gallego (BNG), Chunta Aragonesista (CHA), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Eusko Alkartasuna (EA), Fryske Nasjonale Partij, Liberta Emiliana-Nazione Emilia, Liga Fronte Veneto, Ligue Savoisienne, Lithuanian Polish People’s Party, Mebbyon Kernow, Mouvement Région Savoie, Partei der Deutschsprachigen Belgier, Partido Andalucista, Parti Occitan, Partito Sardo d’Azione, Partitu di a Nazione Corsa, Plaid Cymru (Party of Wales), Rainbow-Vinozhito, Scottish National Party (SNP), Silesian Autonomy Movement, Slovenska Skupnost Spirit, Union démocratique bretonne, Union du Peuple alsacien, Union für Südtirol, Union Valdôtaine, Unitat Catalana.

Observadores : Hungarian Federalist Party, Moravian Democratic Party, Partido Nacionalista Vasco (PNV), Partido Socialista de Mallorca y Menorca-Entesa Nacionalista, Transilvanian Party.

Todo ello reforzado por el reconocimiento de la ONU de 1997 del derecho de los alemanes expulsados en 1945 al retorno a los territorios de origen en Polonia y Chequia.

En alianza con los manipuladores “Verdes” ecologistas (aliados del SPD, los socialistas alemanes), y unidos a los movimientos autonomistas financiados por la UFCE en el PDLE-ALE (Alianza Libre Europea de los Pueblos), ha elaborado una Carta de la UE con criterios abiertamente etnistas.

Mapa del III Reich

Este proyecto no es nuevo, ya fue esbozado por la dinámica expansionista nazi y teorizado por su propaganda “europeísta” a partir de la invasión rusa (Hitler fue aclamado como “caudillo de los ejércitos europeos”) y la derrota en Stalingrado en 1943, y especialmente inculcada por el jefe de las SS, Heinrich Himmler:

Es inconmovible que crearemos un imperio germánico, es inconmovible que a los 90 millones de germanos se añadirán otros 30 millones, de forma que multiplicaremos nuestra etnia a 120 millones de germanos. Es inconmovible que seremos la potencia ordenadora en los Balcanes y en otras partes de Europa de forma que orientemos y ordenemos a todo ese pueblo económica, política y militarmente. Es inconmovible que realizaremos esta colonización...”.

Las medidas de anexión, minuciosas y brutales, fueron aplicadas tanto en Checoslovaquia (protectorado de Bohemia-Moravia), Eslovenia (Crania y Estiria baja), Croacia (Estado “Ustacha”), Báltico (“Estlandia”) o Polonia (segregación de Warthe, Zjechanow y Suwalki, más la Alta Silesia e incluso la zona de Lublin), como en Francia, donde 70.000 loreneses fueron deportados a la Francia ocupada (“reocupación” de Alsacia-Lorena y Eupen-Malmedy), y se proyectó crear un “Estado-SS” en la antigua Borgoña. El resto de los territorios fueron controlados a través de comisarios del Reich y gobiernos colaboracionistas (Noruega, Holanda, Dinamarca) o la ocupación militar (Bélgica, Francia), expoliados sus recursos económicos, culturales y laborales.

Esta propaganda de fragmentación étnica ha sido convertida en ideología, también, por las formaciones neonazis de la postguerra hasta hoy. Fue recogida explícitamente por las Internacionales racistas: el NOE (Nuevo Orden Europeo), formado en 1951, y la WUNS (Unión Mundial Nacional-Socialista) en 1962. El mito Europa fue recogido asimismo por Joven Europa o el Movimiento Social Europeo, y su símbolo lo constituyen las SS, convertidas en “ejército de voluntarios europeos” contra el “comunismo asiático” en los años 40, en referencia a las divisiones que los alemanes reclutaron en los países ocupados.

Las primeras fueron la “Westland” y la “Nordland”, en 1941, integradas por holandeses, flamencos, daneses y noruegos, mientras que los franceses eran puestos bajo mando del Ejército alemán.

Voluntarios europeos

El mal trato dado por sus oficiales alemanes y sus resultados en el frente ruso hizo que se considerara el experimento fallido y se fundieran todas las legiones extranjeras, muchas de sólo un millar de hombres, en un mando único SS en 1943, añadiéndose diversos efectivos que no llegaban a divisionarios de origen báltico, ucraniano, bosnio, albanés... hasta generar 39 agrupaciones. En contra del mito, estas tropas, privilegiadas en cuanto armamento y equipo, no presentaron una resistencia numantina y se rindieron en bloque cuando se disolvió la cadena de mando. Restos de la división francesa combatieron los últimos días en Berlín. Las divisiones de élite, de efectivos alemanes y del arma acorazada, combatieron bien. Se cometieron crímenes de guerra y masacres en el duro frente del Este, y también en el Oeste (Oradour, Malmedy, Le Paradis). Nada más.

"El actual entramado de relaciones de dominio y poder europeos son un muro contra el que Alemania se estrella y donde no tiene capacidad para reconducirlo. Necesita imperiosamente su desintegración, construir un orden de nuevo cuño donde si pueda instaurar su hegemonía. Dinamitar las redes que EEUU ha extendido por todo el contienente y debilitar a las burguesías europeas más reticentes.

Esto determina que Alemania deba adoptar necesariamente una estrategia ofensiva, disgregadora, aventurera, cuyo objetivo último es dinamitar los actuales Estados y construir otros que nazcan ya directamente subordinados a Berlín, con unas élites políticas que deban su puesto al amparo germano. El avance de este proyecto necesariamente afectará a la estabilidad europea.

Esta política de tierra quemada es la que está detrás del auge inexplicable del nacionalismo étnico en toda Europa, de las tensiones en las líneas de fractura más sensibles de algunos Estados. Son el ariete germano. No es casual que adopten las formas ideológicas y políticas del nazifascismo: son los destacamenteos de vanguardia de destrucción, destinados a quebrar las resistencias que encuentra a su paso el rodillo berlinés."

( de http://www.uce.es/DEVERDAD/ARCHIVO_2001/13_01/22_2destinos.html )

En cuanto a nuestro país, en otro lugar de la web ya hemos descrito el falso “patriotismo” de la mayoría de la extrema-derecha española y su apuesta “europeísta”, desde CEDADE y el Movimiento Social Revolucionario a ciertos líderes de Falange Española.

Alerta por lo tanto, el verdadero enemigo no son (por el momento) unos lejanos EEUU, por muy poderosos que sean militarmente, sino una Alemania que crece y controla todo el continente europeo y lo segrega y fracciona para su provecho económico y territorial. Detrás de todo ello, y a su amparo, están los nacionalismos. Ya los conocemos.