Portada Indice

ONGs: el negocio de la “solidaridad” (I)

Las ongs están presentes en muchos sectores y ocupan una parte importante del espacio social. Son además uno de los ejes de la actual ideología de lo “políticamente correcto”, ampliamente publicitada y jaleada por los medios de comunicación y agasajada por el poder de turno.

Pero nada es en ellas claro. A la opacidad económica (y política) de la mayoría de ellas, al hecho de haber sido pantalla de estafas ajenas (especialmente en el apartado de inmigración o adopción), se une la certeza de ser algo más que altruismo desinteresado, si bien no tan grave como la manipulación ecologista o de los perversos nacionalismos.

Para hacernos una idea del orden de magnitud del sector resumimos los datos publicados (si bien no son rigurosamente exactos ya que no incluyen a todas las organizaciones existentes y varían de un año al otro)

Estimación para el año 2006 en España:

Efectivos

3000 entidades (según la Coordinadora de ong -CONGDE -) entre ong de "desarrollo" y de "acción social".

200.000 asalariados ("liberados").

1.000.000 entre "cooperantes" -contratados- (aproximadamente 1/3) y voluntarios.

Más del 60 % de las ongs son entidades de menos de 50 trabajadores, mayoritariamente mujeres menores de 25 años y de alto nivel formativo y social. Un vivero de empleo administrativo elitista que se está especializando intensamente

 

Presupuesto

2.000 millones de euros anuales.

 

Fuentes de financiación

0.52% del IRPF ( a partir del 2007, será el 0.7%)

A ésta fuente primaria se superponen las subvenciones procedentes de la cooperación española (AECI) y distintas líneas de financiación de las Administraciones públicas: Estatales, autonómicas, locales, fundaciones, sindicatos... con cargo a los presupuestos bajo distintos epígrafes (las subvenciones a las ong de "desarrollo", un sector en alza, se han incrementado un 40% respecto al año 2005).

Prácticamente todas las entidades se financian de éste modo completa o casi completamente (se dice que solamente 4 entidades operan sin subvención pública). La lucha por el pastel de la subvención es durísima, y las mayores suelen llevarse la mejor parte.

 

Gestión

Es ampliamente conocido que éstas organizaciones ocultan sus gastos de estructura (pese a los simulacros de publicación de cuentas), y son excepcionales, si es que las hay, las que no destinan nada a gastos de gestión. Las demandas que incipientemente se van produciendo desacreditan a los famosos "códigos de conducta" para garantizar la transparencia de su funcionamiento (se propone la aplicación de dichos códigos a entidades con presupuesto superior a 50 millones de euros).

 

 

Este sector “social” es multiforme: asociaciones, ongs, entidades (Once, Cruz Roja), cooperativas, mutualidades... susceptibles de manipulación e infiltración económica, y política.

Esta gente no quiere hacer ninguna revolución, quieren tener poder y presencia social... a través de la financiación y apoyo del Estado (y eso que se autodenominan “no-gubernamentales” y “sociales”).

En algunos países donde operan, gobiernos despóticos y corruptos tratan de entrometerse, nada inocentemente, en la acción de las ong en su territorio con la excusa de controlar la idoneidad y necesidad de sus intervenciones (obviamente para echar mano al dinero que manejan) a lo que aquellas se resisten enconadamente por razones que se comprenden pero también por preservar celosamente la opacidad y falta de control de sus operaciones a que están acostumbrados en sus países de origen.

Sectores de la izquierda del llamado Tercer Mundo ya les han descalificado como mantenedores de la situación de marginación de parte de su población y de aliados del “capitalismo occidental”.

Las áreas más demandadas son “fundraisers” (captadores de fondos), gestión, publicidad e informática. Este sector empieza a ser apetecible para los profesionales sin ideología (como pasó con el econegocio).

Las universidades y diversos centros de estudios privados ya ofrecen diplomas y masters de cooperación, ayuda humanitaria o desarrollo: Esade, UPV, UPC, Deusto, Carlos III, Complutense, UAM, ICAI...

Ello es necesario porque las ongs funcionan como empresas privadas según las reglas del más férreo capitalismo. Pese a sus declarados fines “altruistas” (donde queda oculta la colocación de personal excedente o deficiente de las abarrotadas facultades universitarias) operan con las prácticas más expeditivas propias del pequeño capitalismo marginal (compadreo, despido libre, sobreexplotación, chantaje emocional...). Ante cualquier protesta, se recurre al chantage moral del "altruismo no-competitivo" como excusa y cobertura del tiburoneo empresarial más crudo.

Y no puede ser de otro modo ya que su actividad, puramente empresarial, no se produce en un mercado abierto, sino completamente subrepticio, donde de una manera oculta (y a veces casi mafiosa) se lucha encarnizadamente por la tajada de la subvención estatal. El Estado es su único "cliente", el que paga, amén de bienintencionados donantes; pero no es el usuario de "sus productos". El Estado se limita a comprar "dosieres" muy bien presentados, con todo lujo de filmaciones, fotografías excelentes, música de fondo, adobado con datos informativos de enciclopedia, y sólido soporte informático. El dosier ha adquirido ya un formato estándar y es el objeto de una parte importante y dura de la actividad profesional de una ong.

Pero los verdaderos clientes, los usuarios finales de esos servicios y productos, nada saben de todo ello ni intervienen en ese proceso que tiene lugar en sitios lejanos y desconocidos por completo para ellos, es decir no "eligen" aquello que realmente necesitan ni a quien les merezca confianza, y así se encuentran aceptando proyectos de "solidaridad" a veces caprichosos (y en numerosos casos, nos consta, inútil) del primero que pasa por allí. No son tampoco infrecuentes situaciones mucho más crudas en que sin saber ni cómo ni porqué se hallan inmersos en confrontaciones (por ahora sin víctimas -¡menos mal!-) entre organizaciones (¡incluso religiosas!) que se disputan la explotación de un nuevo tema inédito o el control sobre alguna área donde actúan como verdaderos caciques que controlan la "solidaridad" (en especial cuando ésta se manifiesta en metálico, la especie preferida) y ocasionalmente orientan conatos de movilizaciones de signo político al servicio de intereses ajenos a la realidad concreta de cuyo dramatismo se aprovechan.

Las ongs se nutren de esta masa joven formada en el “pensamiento débil”, post-comunista, etnista y nacionalista muchas veces, común a todos los “nuevos movimientos sociales” antiglobalización, ecologistas, etc.

Conseguir el tan perseguido 0,7 % sería un chollo para estas empresas. Estiman las necesidades de subvención por valor de 1.500 millones de euros anuales para financiarse. Y aquí está el chanchullo.

Porque, en contra de lo que se cree, actividades como desarrollo comunitario, medio ambiente, actividades internacionales, salud, educación o derechos civiles, son minoritarias en el conjunto (del 1 % al 4 %, excepto salud con un 8 % y educación con un 9 %), mientras que el difuso “servicios sociales” concentra el 48 %.

En el revelador documento “¿Son las ONG la industria de la solidaridad?”, miembros de organizaciones indígenas lanzan graves acusaciones a las ongs.

Les acusan de “acometer su entrada en nuestras organizaciones con el propósito de frenar toda influencia de los consejos indígenas y reemplazarlos por donantes protectores, muchos de ellos con caras de indígenas, pero afines a su pensamiento”.

Afirman que las ongs son “organizaciones que nacen al amparo de los EEUU en la posguerra como freno de la expansión comunista”, que su modelo es “el Plan Marshall, que propone el modelo de cooperación y distribución de proyectos asegurando su autoridad y a un desarrollo de tipo occidental... provocando un estancamiento dinámico en nuestras comunidades”.

Las describen muy acertadamente: “Las ONG están encuadradas y han sido refuncionalizadas por las instituciones estatales, quienes las convirtieron en un instrumento más del sistema de reparto, decenas de ellas tienen nuevos nombres y cada día salen como hormigas para construir su propio hormiguero y lo hacen con ingenio, y muchas de ellas con el título académico de antropología bajo el brazo, vienen acompañadas de científicos e intelectuales de la solidaridad"."Ellos son los actuales "salvadores" de los indígenas del mundo, padrinos protectores, y están marcando una nueva ruta de la esclavitud, circulando con el billete verde, presumiendo de tradición humanitaria...”.

Acusan directamente a las ongs españolas: “En la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra en el 2001, siendo presidente Leandro Spouy, señaló que en España, las ONG se están convirtiendo en los "donantes protectores" y que las mismas con sus acciones rompían los lazos con las organizaciones indias que no están organizadas por los principios de intercambio y competencia sino por los de redistribución y reciprocidad”.

Y se preguntan: “¿Cuánto dinero va a los proyectos realmente? ¿Cuánto dinero queda en las ONG? ¿Quién costea los viajes de evaluación de los empleados? ¿Por qué de una vez, no dejan de ser "intermediarios" y dicen la verdad del modelo de cooperación y entregan todos los medios a su alcance, que no son pocos, para que ningún pueblo tenga relación de dependencia de las ONG y traten directamente con las administraciones?".

Realmente este sistema está podrido, huele mal, es denunciable, ya que el intermediario que son las ONG, para cumplir con un proyecto, por ejemplo, de simplísimas viviendas en el Amazonas, necesita uno, o varios, arquitectos. ¿Un indígena del Amazonas necesita la metodología de un arquitecto para construir su hogar en la selva?. Las ONG quitan el espacio al desarrollo, es como obligar a un español a interpretar la Danza del Sol de los lakota.

"¿Quiénes colocan este sistema? ¿O es que las partes indígenas, con su conocimiento, no son viables?. A esto lo llamo Economicidio. Si una organización de cooperación envía leche en polvo, cereales, en forma gratuita con el fin de competir directamente en la producción de leche de la comunidad, utiliza el arma alimenticia, que es muy eficaz para arruinar la autosubsistencia de las comunidades, y con ello se impide la reconstitución de los sistemas de reciprocidad comunitaria".

"Se necesita sustituir la producción de reciprocidad indígena por una producción de intercambio. Es aquí que los defensores del libre intercambio y de las teorías monetaristas dejan la palabra a las ONG. Estas utilizan capitales tomados sobre la "ayuda al tercer mundo", capitales que no son tributarios, escapan a las obligaciones de la producción capitalista, y gracias a esta independencia esta inversión de las ONG puede ser asociada a una categoría de la economía de reciprocidad, mejor todavía que el crédito. Es decir, el DON. La sustitución de poder es evidente. Ninguna ONG declara abiertamente sus fines, pero todas tienen como un fundamento de su poder el Don. Por lo tanto las ONG llegan a ser "Donantes Protectores"”.

Citan como ejemplo a la ong vasca “Mugarik Gabe”, de la que comentan: “...y no me sorprendió al ver su actitud de observadores y donantes de bebidas y comidas con algunos que conocen su organización. Las ONG suelen enviar a sus delegados y mensajeros para realizar una evaluación y para ello cuentan con el billete de ida y vuelta, en avión, asegurado, hotel y comida con un sueldo y la protección de su embajada, por las dudas. Esto suelen hacer la mayoría de los viajantes que quieren conocer de cerca a los indígenas, sienten una atracción inútil porque no se traduce en una solidaridad real y así se confunden y viven confundidos en su caminar. No saben qué hacer con sus vidas, maquinan todo tipo de alternativas para seguir con el cuento de la solidaridad y si alguien les cuestiona, se convierte en su enemigo. "Mugarik Gabe" y muchos otros pseudointelectuales pretenden robar el alma de nuestros pueblos con cámaras de cien al hombro, con sus tonterías de marketing, sin saber que los indígenas les vemos la idea”.

..."Mugarik Gabe" suele mariposear alrededor de los grupos políticos, sin importarles su ideología, y basta conocer sus programas de cooperación que se traducen en millones de euros que recibieron del gobierno español y de su PNV. Si quieren conocerlos debemos preguntarles sobre la cooperación con el taller de molas de las hermanas Kunas en Panamá, todo muy bonito, y el resultado actual: no hay taller ni cooperativa. Subvencionan la revista "Abisua", de la nación Kuna, resultado: ya no se publica. Desde hace tiempo ponen su mirada en los Andes y financian películas mediocres, de calado social ambiguo, declarándose una organización de pensamiento global y actuación local".

"Manejan la dialéctica de la contradicción, ya que su coordinadora Puri Pérez Rojo manifiesta que ellos realizan programas de cooperación con América Latina y en eso sí tienen razón. Trabajan con los latinos y no con los indígenas. El área indígena está dirigida por González Pazos, antropólogo de profesión, quien suele manejar los fondos de ayuda al tercer mundo para justificar su conducta paternalista con los indígenas".

"En su informe sobre la Cumbre Internacional en Kimberley-Johannesburgo, contó con la presencia de 4 personas de Asuntos Sociales del País Vasco, 2 de la cinematografía de Cefrec y 3 representantes de "Mugarik Gabe", esto es vergonzoso por llamarlo de alguna manera, ya que justificar este gasto impresionante sólo en estadía y billetes de avión es una fortuna para cualquier comunidad, o es que no saben o fingen no saberlo que uno de los aspectos que más dificultó la realización de esta Cumbre fue la ausencia de verdaderos representantes de base que no pudieron asistir al encuentro por no contar con ningún tipo de subvención".

Si "Mugarik Gabe" o alguna organización quiere filmar lo que acontece en Rio, Kari Oca o Kimberley no tiene más que pedirlo y nosotros le facilitaremos el material sin gastos de ninguna especie. Una vez más vemos como las ONG que dicen trabajar a conciencia, no consultan a nadie, se lanzan a producir encuentros con video incluido, con dinero ajeno y al final reproducen los esquemas de siempre. El antropólogo cultural, por su parte, se beneficia al adquirir autoridad sobre la propia cultura indígena”.

También denuncian que: “En Bolivia el 90 % del dinero destinado a la cooperación fue a parar a ONG que no son indias... Después de haber reivindicado el contacto directo con las ONG de financiamiento y el control de las ONG técnica, buscan (las organizaciones indias) ahora contratos directos de reciprocidad con profesionales o incluso contrapartes de reciprocidad, es decir buscan controlar la orientación y la definición de los programas de desarrollo, y reemplazar a los técnicos occidentales por los nuestros. Sobra decir que no existe ONG técnica o de financiación que haya aceptado este tipo de control o de contrato”.

Y finalmente afirman:

“Tenemos tres enemigos, que son: las ONG, las sectas religiosas y los partidos políticos”.

No es necesario añadir nada a la palabra de los propios interesados sobre el montaje de las ongs. Terminamos con una noticia aparecida en la prensa sobre una ong:

El senador Nelson Ávila (independiente) denunció que la fundadora de la ONG Alerta y Respuesta contra el Abuso Sexual Infantil (Arasi), Claudia Fuentes, inventó la violación de la que habría sido objeto su hija, con el objetivo de obtener beneficios personales.

Se mintió de una manera sistemática, inculpando a un inocente para conseguir un determinado proyecto personal, que consistía en organizar una ONG que se dedicara a la protección infantil, con financiamiento del Sename, y además del Gobierno que les entregó una casa para su funcionamiento, afirmó el legislador.

El legislador aseguró que la ONG creada por Fuentes, quien ha sido considerada como la fuente primaria de las acusaciones en contra de los políticos que fueron mencionados en el caso Spiniak, recibió un total de 96 millones de pesos de parte del Sename”.

Política, corrupción, engaños, manipulación, entretenimiento de señoritos del Primer Mundo...