Portada Índice de Autores y de Títulos

Ordenación por autores, inicial: S

HISTORIA DE LA TEORÍA POLÍTICA

George H. Sabine

Ed. Fondo de Cultura Económica., año 1996 (tercera reimpresión), 697 págs.

Índice:
Primera Parte: La teoría de la ciudad estado.
Segunda Parte: La teoría de la Comunidad Universal.
Tercera Parte: La teoría del Estado Nacional.

Obra clásica, y muy completa, que expone el desarrollo de las ideas de la mano de los pensadores que han conformado la filosofía política occidental y de los contextos en que se generaron. Aunque se trata del estudio crítico de la ·teoría "no puede desligarse completamente de las prácticas (instituciones, tadiciones políticas, etc...) que se establecen en los grupos humanos". Explica los fundamentos de la teoría del estado nacional a partir de la filosofía de Hegel, que pudo ser utilizado como fundamento último por el nacionalismo. En su capítulo final nos muestra al nacionalismo como sustrato del Fascismo y del Nacional-Socialismo, como ideología (o doctrina) "transversal" que permite dirigirse y formular promesas a cada sector o grupo, sin caer en contradicción, dentro del marco mítico de la "comunidad nacional" transmutando la confrontación de intereses en cooperación; como indica, se trata de introducir en la vida política el irracionalismo, el mito, la manipulación inteligente de las masas, la instrumentalización de la educación, el control (subrepticio) del poder judicial y la impregnación de toda la vida asociativa de la sociedad. Acertadamente describe cómo, en el totalitarismo de la "comunidad", el individuo, aparentemente acogido, encuadrado, envuelto por todas partes, resulta más aislado, solo y profundamente atomizado que en cualquier sociedad democrática y capitalista. La actualidad de ésta parte de la obra se sustenta en que como dice el autor "no existe ninguna garantía de que no pueda volver a suceder", y, el actual resurgir del nacionalismo lo evidencia.

 

LA SOCIEDAD MULTIÉTNICA. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros.

Giovanni Sartori

Ed. Taurus, año 2001, 139 págs.

Índice:
PRIMERA PARTE PLURALISMO Y SOCIEDAD LIBRE 1.La sociedad abierta ¿hasta qué punto abierta? 2 Pluralismo y tolerancia. 3 El pluralismo de partidos. 4 El empobrecimiento del concepto. 5 Niveles de análisis. 6 Tolerancia, consenso y comunidad. 7 Comunidad pluralista y reciprocidad. 8 Recapitulación.
SEGUNDA PARTE MULTICULTURALISMO Y SOCIEDAD DESMENBRADA. 1 El multiculturalismo antipluralista. 2 Cultura, etnia yel otro. 3 La política del reconocimiento. 4 Reconocimiento, acción afirmativa y diferencias. 5 El retroceso de la ley al arbitrio. 6 Ciudadano y ciudadanía diferenciada. 7 Inmigración, integración y balcanización. 8 Conclusiones. BIBLIOGRAFÍA.

Este breve, y controvertido, ensayo sale al paso de la oleada multicultural actualmente en boga desvelando sus ingenuos, o malévolos, fines. El autor contrapone el "multiculturalismo" frente al "pluralismo" considerándolos concepciones radicalmente opuestas. Nos indica que la idea de una sociedad multicultural es atractiva ya que, gratuitamente, presupone una sociedad abierta en la que se admiten distintas creencias, costumbres, etc..., y que entre todas ellas reina armonía, tolerancia, convivencia y comprensión. Pero tal sería s/Sartori una sociedad plural, no multicultural. El pluralismo funciona sólo cuando cada grupo no se cierra y aisla en sí mismo como en un gueto, exigiendo a cada miembro la pertenencia obligatoria, y sin pretender escindirse del respeto a las leyes del conjunto mediante privilegios y excepciones. El peligro, con el multiculturalismo, se materializa cuando pasa de ser un simple hecho, a convertirse en un "valor" y por ende a crear facción, ideología y una actitud política que define una configuración de la sociedad compuesta por grupos culturales cerrados y ajenos entre sí. En tal sociedad desaparece el individuo y sólo queda el individuo colectivo que prefigura y determina a todos los que engloba. La voluntad individual es suplantada por la del representante del grupo de pertenencia, por lo que carece de significado tanto el concepto de democracia como el de diversidad. En el proyecto multicultural prevalece la separación sobre la integración, y la pretensión de "autenticidad" encubre la realidad de la lucha cultural. El "pluralismo", por el que aboga el autor, se encuentra entre los términos pervertidos por las ideologías nacionalistas y por el progresismo posmoderno al atribuirle el significado de una política que promueve las diferencias (étnicas y culturales) contribuyendo a su confusión con el multiculturalismo. El pluralismo realmente presupone la sociedad "abierta", y el grado de apertura posible debería ser compatible con la no desintegración de la sociedad, en especial, con respecto a aportaciones foráneas que explícitamente rechazan a esa sociedad. No es pluralismo la fragmentación tribal, el sistema de castas, el feudalismo, el "reconocimento" unidireccional, las identidades obligatorias y en general toda sociedad basada en etnia, raza, religión o tradición cultural, es decir, las "sociedades homogeneizadas". El pluralismo implica vivir juntos en la diferencia y el reconocimiento recíprocos a todos los niveles y sin identidades adscritas. Salvo donde hay nacionalismo, que "crea enemigos culturales", la causa de rechazo a ciertos grupos foráneos no es debida a la diferencia cultural, sinó a la presencia de elementos excluyentes en ellos y al "radicalismo cultural", factores que señalan el límite posible al pluralismo. La prostitución del término "cultura" y su identificación con etnia, identidad, etc... permite pícaramente su uso práctico para ocultar otros conceptos desprestigiados como el de "raza" y también ocultar las falacias de las políticas del "reconocimiento" y la "valoración" de las diferencias, que, en realidad, las "fabrican y multiplican". Como señala, es el multiculturalismo quien crea las "culturas" y luego las maneja como fuentes de rebelión con finalidad secesionista. El multiculturalismo ataca la legitimidad del Estado (que pretende ser ciego a las identidades culturales y étnicas), propugnando una ciudadanía diferenciada, desigual y con privilegios relativos entre unos y otros, y así ha convertido en sinónimos "derechos" y "privilegios". El multiculturalismo, pues, desintegra la sociedad abierta y la rompe en sociedades cerradas.

 

PERDONEN LAS MOLESTIAS

Fernando Savater

Ed. Punto de Lectura (suma de Letras, S.L), año 2001, 374 págs.

Índice:
Prólogo. La seta. PARTE I: DEL ASESINATO DE MIGUEL ÁNGEL BLANCO A LA TREGUA. PARTE II: DEL FINAL DE LA TREGUA A BASTA YA. Despedida.

Este libro recopila escritos publicados por el autor en el período comprendido entre el asesinato de Miguel Angel Blanco y la emergencia del movimiento Basta Ya. Aunque escritos al compás de la evolución de los acontecimientos, no se centran exclusivamente en el dato o la anécdota concreta sino en los conceptos generales que la actualidad impone. Denuncia y rebate los alegatos nacionalistas y manifiesta el compromiso con los valores democráticos y los derechos y libertades individuales, pisoteados por el nacionalismo, y expresa el apoyo explícito al Estado de derecho español frente al proceso secesionista impuesto por el totalitarismo nacionalista. El conjunto nos brinda una perspectiva completa y coherente de lo que esa ideología es y representa en la realidad y no en sus hipócritas victimismos, lloriqueos y sentimentalismos, que oportunamente esgrimen mientras su rodillo opresor, con la colaboración y ayuda obtusa de una "izquierda" claudicante y de los cínicos "equidistantes", avanza en el establecimiento del poder étnico. Así, nos habla del miedo (mayor aún que durante el período franquista), la presión de la intimidación, el asedio, la persecución de los cargos electos no nacionalistas, y la culminación de todo ésto con el asesinato, particularmente en Vascongadas donde la falta de seguridad y de libertad de expresión es más acentuada que en otras regiones donde la opresión no es menor pero sí menos visible y escandalosa. Queda patente que el problema de la violencia máxima, representada por los asesinos de ETA, no es la banda en sí misma: la causa es el nacionalismo, y aquella, su consecuencia. La violencia no será sinó el instrumento perfecto para imponer un diálogo cuya única posible salida sea la paz entendida únicamente como claudicación y concesión, que tiene como virtud el ablandamiento de las convicciones y el reclamo de actitudes supuestamente "pacifistas" que crean desmesuradas expectativas henchidas de ingenuidad y frecuentemente infiltradas de nacionalismo. La perenne insistencia e implantación de que las comunidades humanas son "naturales" y no convencionales, el determinismo de la pertenencia étnica y en consecuencia la exigencia de la "comunidad étnica y cultural" como única comunidad política y como única lealtad y vínculo posible, rechazando todo otro pese a la relidad histórica y el mestizaje que se da en España, se magnifica, se consolida y se propaga mediante la educación donde la escandalosa falsificación de la historia lleva al fanatismo y al odio étnico y a la interesada confusión de los derechos humanos, y su supeditación, a los supuestos derechos de las entidades colectivas. Frente al Estado democrático moderno, que incorpora por igual a todos los ciudadanos, vemos erigirse el Estado étnico que, como degeneración de la democracia, no es ningún avance respecto al Estado heterogéneo, sinó una reacción a la modernidad y muestra la profunda incompatibilidad entre nacionalismo y democracia. La España de las autonomías no refuerza la pluralidad sinó la más absoluta homogeneidad a escala regional. Lo difícil de la situación exige a los no nacionalistas mantener los principios a pesar de las descalificaciones e insultos, y elevar la voz para que el proceso que está en marcha aquí sirva de advertencia a Europa, que recientemente, ya ha testimoniado otros excesos nacionalistas.

 

El asedio a la modernidad. Crítica al relativismo cultural.

Juan José Sebreli

Ed. Ariel, S.A., año 1992, 377 págs.

Índice:
I-El relativismo cultural, los particularismos antiuniversalistas. II-El ataque al progreso. III-Primitivismo. Retorno a los orígenes. IV-El culto al campesino o la arcadia pastoril. V-Del Volkgeist al populismo. VI-Nacionalismos VII-Asiatismo, orientalismo. VIII-Africanismo, negritud. IX-Indigenismo, indianismo, el buen salvaje. X-Latinoamericanismo o el mito de la América mágica. XI-Tercermundismo. XII-¿Una filosofía de la historia?.

Sebreli, el analista desmitificador argentino desvela en esta obra el ataque continuado que el relativismo cultural y su influencia en las ideologías de la izquierda libran contra la modernidad y el progreso.

 

LAS AVENTURAS DE LA VANGUARDIA

Juan José Sebreli

Ed. Editorial Sudamericana SEÑALES, año 2002, 493 págs.

Índice:
1 Del romanticismo al simbolismo. Las primeras vanguardias. 2 Mito y utopía del arte. 3 La fascinación de lo lejano. 4 El arte oculto. 5 Formas alternativas. 6 Totalitarismo y vanguardia. 7 La obra de arte total o la estetización de la política. 8 Los mitos de la arquitectura de vanguardia. 9 El fin de la vanguardia.

Libro imprescindible que desmitifica todas las vanguardias demostrando que constituyen nuevos academicismos incrustados en las instituciones y en el establishment. La vanguardia no es rupturista, ni socava ni erosiona nada, sirve al "modernismo reaccionario", y es coartada de él; la vanguardia no es la modernidad sinó el romanticismo antimoderno y antioccidental. La liquidación de la técnica, el alejamiento del público, su vocación expresamente elitista, la sustitución de la obra por la teoría y la muerte del arte, llegan hasta la exhibición reverencial de excrementos humanos. Demuestra que el romanticismo está en su base y es la causa de su atracción por lo primitivo y lo irracional e inconsciente donde, dicen, se oculta la sabiduría perdida de los pueblos y el origen colectivo de la humanidad< (el mito de la "catedral" como obra colectiva y espontánea del "pueblo", o el del buen salvaje, que son falsos, pero que como mitos ya están en marcha). Nace en Alemania, donde no hubo Ilustración, y mira hacia la Edad Media como referencia y punto de partida para la invención de la historia, la nacionalidad y la raza; todos los nacionalismos beben en esa misma fuente que es su origen. Evidencia también cómo la atracción por el pasado se simultanea con la atracción por lo lejano: el orientalismo, el esoterismo, etc... cuya afinidad se halla en la irracionalidad. La capacidad de seducción del arte es muy especialmente valorada por las ideologías totalitarias, que persiguen o postergan a los disidentes mientras atraen, y subvencionan, a los afectos: ejemplos de ello encontramos en el nacionalismo alemán, el estalinismo, o los nacionalismos actuales de nuestro entorno. Denuncia que se ha mitificado la cacareada, pero falsa, oposición e incompatibilidad entre el totalitarismo y la vanguardia de lo que tenemos abundantes ejemplos en España, con personajes que cambian de bando, al soplar nuevos vientos, y se adhieren a los nuevos totalitarismos nacionalistas tras haber servido a la dictadura anterior. La aparente contradicción entre el ansia de tecnología avanzada y sus concepciones tribales premodernas, se resuelve en el "modernismo reaccionario", que integra la tecnología en la mitología romántica y retrógada. Señala también que la ideología de la "obra de arte total" propuesta por la vanguardia solamente ha sido realizada por los totalitarismos y persiste entre los nacionalistas por su caracter disolvente del individuo y por su capacidad de hipnosis colectiva; la misma ideología se halla en los nuevos movimientos sociales, especialmente juveniles, cuyos contenidos aparentemente diversos son profundamente totalitarios. Constata que, pese a quien pese, toda forma de arte pretendidamente "nacional" y popular, es siempre el resultado e interrelación entre distintas culturas, es decir es una expresión del arte universal.

 

COMEDIANTES y MÁRTIRES. Ensayo contra los mitos.

Juan José Sebreli

Ed. Debate, año 2008, 255 págs.

Índice:
1 Qué es el mito. 2 Diferencias y similitudes entre los cuatro iconos. 3 Gardel. 4 Evita. 5 El Che Guevara. 6 Maradona. 7 ¿Fin de los mitos? Notas, Bibliografía.

Tras un breve e imprescindible repaso a la naturaleza y significados del "mito" examina su vigencia impulsada por las políticas "del sentimiento" y por los círculos intelectuales y académicos, de la mano de los irracionalismos posestructuralistas paradójicamente utilizados como instrumento de resistencia a la modernidad y a la globalización, así como por los populismos (modalidad política nuevamente en auge). La creación, difusión e impacto de los mitos populares o "ídolos (héroes) populares" (próximos a los mitos), son vistos como consecuencia directa del desarrollo tecnológico con su importante impacto en los medios de comunicación, la fuerza de la imagen, y su impulso globalizador. La irrupción del mito en la política, y la manipulación por ésta de los nuevos mitos ya ocurrió con la aparición de los nacionalismos (el mito histórico), y ahora se da con respecto al mito (ídolo o héroe) popular, con los mismos efectos fanatizadores y movilizadores, y surge incluso en las democracias.
Una característica relevante en relación con los mitos actuales es que estos exigen la "negación de la realidad", en contrapartida con los mitos clásicos (dioses o semidioses), lejanos, inaccesibles y fuera de la experiencia de los humanos, mientras que hoy día sí se saben los hechos verídicos del ídolo actual, que contradicen sistemáticamente, hasta el sarcasmo, toda su idealización; sólo mediante este esfuerzo negador de la evidencia, el nuevo mito puede significar para cada adorador en particular, aquello que desea encontrar en él.
Como señala el autor, los mitos contemporáneos proceden de la "manipulación industrial" de la cultura de masas, y de la manipulación política ejercida por los líderes de los movimientos totalitarios y no de la inexistente "conciencia colectiva" y otros conceptos paralelos como: la psicología de masas, el alma de los pueblos etc...
Para mostrar la inconsistencia objetiva del mito, o ídolo popular, se centra en los personajes mejor conocidos universalmente pese a formar parte de la mitología argentina. Algunos, envejecidos, ya han perdido la "fuerza" del mito y son piezas de museo (Gardel, Evita), otro, "el Che", se ha convertido en un mero icono que se pretende utilizar como símbolo de nuevas actitudes y mensajes ajenos por completo a lo que encarnó mientras fue "mito" y aún más alejadas de la realidad de un personaje abyecto; el cuarto, Maradona, el "mito viviente" es un héroe popular extremadamente ambiguo, mitificado y desmitificado por unos u otros, en vida, sólo la tardanza en su muerte puede desbaratar su fuerza sentimental.
Los cuatro personajes presentan rasgos comunes (pero también diferencias) que el autor analiza en un capítulo, y que parecen constituir las condiciones necesarias para la construcción del mito; destacamos solamente: la importancia decisiva del puro azar en sus trayectorias (nada de predestinación), los cuatro fueron lo que fueron y bien pudieron ser, con toda facilidad, cualquier otra cosa incluso opuesta, la automitificación a partir de un cierto momento, conscientes ya de su popularidad e influencia, la ocultación de sus orígenes, y muy fundamentalmente, su muerte prematura (excepto Maradona). Y aunque las leyendas urbanas tiendan a interrelacionarlos, los cuatro fueron completamente divergentes.
El estudio de cada personaje constituye una "biografía" del mito, del proceso de mitificación: circunstancias, hechos clave, manipulaciones y contradicciones que permiten su descalificación con dureza, como hace el autor, excepto, sorprendentemente en Sebreli, con el Che. Si bien no oculta su vergonzosa realidad, el juicio sobre ese personaje queda en suspenso, incluso nos parece percibir un cierto "trato benevolente" al admitir (casi sin crítica) su nula formación ideológica, sus pretensiones de lecturas profundas en medio de sus correrías y actividades bélicas en las selvas (sus "relaciones " con Hegel, nada menos), su insinuación respecto al valor "iniciático" del "viaje" similar al de la "beat generation" (Kerouac, Ginsberg,...), de la que estaba en las antípodas, o su final asimilación al "Cristo"; admite sin destruirlo (como hace con los otros personajes, con los que es inmisericorde) su entronización como "héroe romántico" o expresión de la "ética de la convicción", cuando en realidad, según los datos que aporta, no fue nada más que un aventurero oportunista, un asesino en serie que expresaba sin tapujos su avidez por la sangre y un fantismo propio de los conversos sin fundamentos: en resumen un impostor repugnante y despreciable. Tal vez Sebreli paga tributo a su condición de intelectual, como aquellos que, mirando hacia otro lado estentóreamente, crearon el mito, hoy ya un simple icono comercial.

 

HISTORIA DEL NACIONALISMO

Isidro Sepúlveda

Ed.Santillana, año 1997, 71 págs.

Índice:
Naciones y nacionalismos. Nacionalismo en el siglo XIX. La segunda fase del nacionalismo. El nacionalismo anticolonialista. Marxismo y nacionalismo. La última fase del nacionalismo. Documentos. Debate. Línea del tiempo. Vocabulario. Bibliografía.

Esta breve obra es una excelente síntesis que con gran exactitud y rigor nos permite acceder, rápidamente, a una perspectiva completa sobre este complejo fenómeno ideológico y político. Nos describe la evolución histórica del Estado y nos conduce al contexto del que surge el nacionalismo como ideología y como principio de organización y legitimación del poder político. Un repaso a su expansión nos muestra la variedad de sus realizaciones y su carácter contradictorio (particularmente en los procesos de descolonización y sus fases posteriores) quedando patente su naturaleza camaleónica y sus relaciones con las demás ideologías vigentes en los s. XIX y XX a las que invariablemente ha colonizado desnaturalizándolas. Los contenidos del nacionalismo inicial surgido tras la Revolución Francesa, evolucionaron rápidamente hacia el nacionalismo integral (esencialista, identitario y étnico) mostrando su naturaleza totalitaria. Es, probablemente, la fuerza política que más ha determinado la configuración del mundo actual, así como ha provocado las dos guerras mundiales y numerosas otras a menor escala, los grandes exterminios y las "limpiezas" étnicas, y tambien ha sido paradigma del cinismo e hipocresía al utilizar sistemáticamente el discurso de la cultura, la diversidad, y la "libertad de los pueblos", conceptos que él mismo pisotea allí donde se hace con el poder. El Estado étnico es pura barbarie.

 

HISTÓRICAMENTE INCORRECTO

Jean Sévillia

Ed. Ciudadela, año 2006, 386 págs

Índice:
1- El feudalismo. 2- Las cruzadas. 3- Los cátaros y la Inquisición medieval. 4- La España de los Reyes Católicos. 5- Las guerras de religión. 6- El antiguo Régimen. 7- La Ilustración y la tolerancia. 8- La revolución y el Terror. 9- La comuna de 1871. 10- Católicos y obreros. 11- La abolición de la esclavitud. 12- El pacifismo en el periodo de entreguerras. 13- Fascismo y antifascismo. 14- Resistencia y colaboración. 15- El asunto Pio XII. 16- La descolonización

Esclarecedor trabajo sobre los tópicos y las ideas prefijadas en la Historia, obra de este periodista y crítico literario francés. En nuestro país sabemos muy bien el peso muerto y la manipulación política de lo “históricamente correcto” de las interesadas y dominantes interpretaciones progresistas.
Es de agradecer el capítulo que trata de la Inquisición, bien construido y analizado, aunque cabe profundizarlo más. Su contrapartida francesa es el capítulo de las guerras de religión en ese país, con las manipulaciones y el falso victimismo de los agresivos protestantes, con los mismos métodos que los nacionalismos disgregadores en la España actual.
Sevillia desgrana las etapas de la Historia francesa contemporánea desvelando las manipulaciones y los intereses tras ellos, no deteniéndose ni ante la Resistencia ni ante el asunto de Pio XII, tan atacado y tergiversado por la (anti)Historia “progresista”.
La denuncia de los excesos de las revoluciones francesas y la Comuna, las conexiones musulmanas con la trata de esclavos, la claudicación pacifista de izquierdismos frente al nazismo, el mito antifascista, el antisemitismo “progresista” o las tergiversaciones interesadas sobre la Resistencia son tratadas sin complejos.
Una obra fundamental para cualquiera que desee conocer la Historia y ama la verdad.

 

LA TOMA DEL PODER POR LOS NAZIS.La historia de una pequeña ciudad alemana.

William Sheridan Allen

Ediciones B, año 2009, 515 páginas.

Índice:
I La muerte de la democracia. II La introducción de la dictadura. III Apéndices.

Esta obra fue escrita originalmente en 1965, y reeditada en el 84 y en la presente edición. El autor intentó en un principio ocultar el verdadero nombre del pueblo y de los protagonistas políticos pero se desveló a los pocos años en la prensa.
Se trata, partiendo de datos concretos y veraces, de sacar conclusiones generales. Y es efectivo. La obra desvela la forma de organización del partido nazi, sus finanzas, la inserción en la vida cotidiana y en las mentes de los ciudadanos, su relación con la oposición, su liderazgo, la infiltración y la lucha contra la religión, el tratamiento de la coacción, el proceso de “coordinación”, y la propaganda, como no había sido analizado hasta entonces.
Socialmente la obra muestra el apoyo fundamental de las clases medias al nazismo pero más que nada por su firme anticomunismo, por su nacionalismo fanático (siempre lo es), y por la inseguridad que les provocaba la actitud socialista, más que por la crisis económica surgida del crack de 1929.
El segundo gran hallazgo del libro es la atomización social y el reencuadramiento que trajo la “coordinación”, es decir el proceso fulgurante que sorprendió a las propias élites dirigentes nazis, de destrucción o nazificación de todo tipo de organizaciones sociales alemanas.
Por último, el partido nazi utilizó novedosos métodos y estructuras de propaganda, centralizadas, adaptables y remuneradas combinadas con una imagen dinámica y moderna, no identificada con el antiguo régimen monárquico.
No obstante, la contradicción entre el discurso integrador y la obligación coactiva terminaron provocando en la población desencanto y conformidad pasiva, actitudes muy alejadas del entusiasmo y adhesión iniciales.
El libro es un relato ameno y detallado que cubre aspectos desconocidos del ascenso del nazismo, muy próximos al de los actuales nacionalismos separatistas en España.

LA DROITE REVOLUTIONNAIRE 1885-1914

Zeev Sternhell

Ed. Folio (Histoire), año 1997, 602 págs.

Índice:
Introduction. 1 La contestation de l'ordre libéral. 2 Anatomie d'un movement de masse: La Ligue des patriotes. 3Déterminisme, racisme et nationalisme. 4 L'antisémitisme de gauche. 5 Les structures de l'antisémitisme. 6 Une droite prolétarienne: les Jaunes. 7 Idéologie, mytologie et structure du mouvement jaune. 8 La réaction antidémocratique de l'extrême gauche. 9 À la recherche d'une assise populaire: l'Action Française et le prolétariat.

Traza la historia de las ideologías y movimientos sociales que se gestan en el contexto de la naciente sociedad de masas. Muestra cómo, en Francia, se generan y formulan las teorías fascistas (corporativismo, autoritarismo,...) y la síntesis que da lugar a la "izquierda nacional" (o socialismo nacional), es decir el fascismo, y pone de relieve la novedad, que en pocos años se extendió prácticamente a todos los paises (europeos y no europeos): la "derecha revolucionaria" (contrapuesta a la derecha tradicionalista y conservadora), el populismo y los movimientos de masas. Disecciona la gestación del nacionalismo integral, una evolución degenerativa del nacionalismo cívico derivado de la Revolución Francesa, y que es la forma que ha pervivido hasta hoy. Explica el importante papel que juega el antisemitismo en la construcción de aquellos movimientos; los socialistas nacionales descubren su poder movilizador y revolucionario, y considerándolo como un campo políticamente neutro, sirve como base para rehacer la unidad francesa y constituye la fórmula popular por excelencia. El antisemitismo cumple por lo tanto una función de integración y de movilización: purificación del cuerpo nacional y punto de encuentro del sindicalismo con el movimiento antisemita, la "revolución" será nacional, social y antisemita. El nacionalismo, que pretende integrar a todas las clases sociales, ve en el antisemitismo al necesario denominador común para un movimiento de masas contra la democracia liberal y la sociedad burguesa. El nacionalismo es la ideología del consenso nacional (de ahí nace la formulación de la doctrina del "haz", el fascio, s/Valois "nacionalismo+socialismo = fascismo"). La síntesis entre el sindicalismo revolucionario y el nacionalismo se produce por aproximación a través del radicalismo extremo, y la violencia revolucionaria, teorizada por Sorel; ambos son expresiones antidemocráticas y antiilustradas. El socialismo nacional pervive hoy día, atemperado en su expresión, pero no en sus contenidos, para adecuarse a las nuevas formas que el actual contexto europeo impone.

 

EL NACIMIENTO DE LA IDEOLOGÍA FASCISTA

Zeev Sternhell

Ed. Siglo Veintiuno de España Editores, año 1994, 418 págs.

Índice:
Introducción: Fascismo como cultura política alternativa. 1 Georges Sorel y la revisión antimaterialista del marxismo. 2 El revisionismo revolucionario en Francia. 3 El sindicalismo revolucionario en Francia. 4 La síntesis socialista-nacional. 5 La encrucijada mussoliniana: de la crítica del marxismo al socialismo nacional y al fascismo. EPÍLOGO: De la revolución cultural a la revolución política. Bibliografía.

Este libro analiza en profundidad los elementos ideológicos y culturales que constituyen el fundamento del fascismo, describe el proceso de su formación en Francia, y en Italia, donde alcanza su máximo desarrollo, así como sus diferencias y concomitancias con el nacionalismo alemán (nazismo), y detalla los factores que propiciaron su ascenso. Como fenómeno cultural hereda la reacción contra la Ilustración y la Revolución Francesa, reacción encarnada por el nacionalismo integral (étnico, orgánico, culturalista y romántico, en la línea del nazionalismo germánico) que es el primer componente esencial del fascismo y constituye su núcleo fundamental. El segundo componente es la revisión antimaterialista y antirracionalista del marxismo, compartida tanto por la extrema izquierda como por el nacionalismo antiliberal (lo que facilitará la aproximación entre ambas corrientes). Desde finales del s XIX el impacto de la tecnología favoreció la expansión económica, la demografía, la democratización de la vida política, el incremento del nivel de vida y el progreso social, contradiciendo las prediciones marxistas, lo que no favoreció a la "izquierda", mientras emergía una nueva realidad social: la sociedad de masas. Todo ello incidía en detrimento de los "mitos" izquierdistas, y así, en lugar de aumentar la conciencia de "clase", lo que aumentó fué el nacionalismo. La persistencia de posiciones revolucionarias en el Este de Europa se mantuvo dentro de la ortodoxia marxista ,ajena a todo tribalismo, mientras que en el Centro y Oeste generó esa nueva forma: el fascismo (el nacionalismo) en el que el "proletariado" es sustituido por la "nación", y los vacíos e inoperantes mitos izquierdistas serán sustituidos por los mitos nacionalistas; de la "izquierda" sólo quedará el lenguaje. Si bien el sindicalismo revisionista revolucionario dió lugar al "primer fascismo" que expresó, inicialmente, el rechazo de los sistemas políticos e ideologías vigentes, manifestándose anticapitalista, antiliberal y antimarxista, y erigiéndose como la "tercera vía revolucionaria", fracasado el socialismo, descubre en el nacionalismo un "foco de energía y esperanza" del que aprovechará su capacidad movilizadora y propagandista. La contaminación con el culturalismo nacionalista y la conmoción de la Primera Guerra Mundial, que pulverizó los mitos de la izquierda y propició la aproximación entre ambas corrientes -el patriotismo revolucionario- dió lugar a la "síntesis fascista", no como convergencia en el sindicalismo revolucionario, sinó como su completa absorción y transformación en el nacionalismo. De la llamada "síntesis" - el socialismo nacional- formulada como: nacionalismo+socialismo = fascismo, ya en 1923 desaparece el componente socialista, y del sindicalismo revolucionario no quedó nada pudiéndose hablar ya del "segundo fascismo". La revolución fascista, como movimiento nacional, pretende una sociedad comunitarista, antiindividualista, antiuniversalista (con base en el irracionalismo romántico), es decir nacionalista, con una economía basada en la propiedad, el beneficio y las leyes del mercado, esto es, sin romper la estructura económica capitalista, percibida como la única forma demostrada capaz de generar riqueza y progreso. El mundo de la cultura y el arte no resultó ajeno a esa transformación y percepción. Como movimiento político, el fascismo, allí donde triunfó, resultó tan oportunista e infiel a sus principios como cualquier otra facción política sea de izquierda o no.

 

POLÍTICA Y CULTURA POPULAR

Jhon Street

Alianza Editorial. año 2000, 259 págs.

Índice:
LO POLÍTICO Y LO POPULAR. 1Pasión, populismo y política. 2 La cultura popular como política. 3 La política como cultura popular. eL CONTROL DE LA CULTURA GLOBAL. 4 Alrededor del mundo: la política global de la cultura popular. 5 La reglamentación de las ondas: Estado y cultura popular. 6 La cultura popular y la política local. TORÍA POLÍTICA-TEORÍA CULTURAL. 7 Teorías culturales de la política. 8 Teorías políticas de la cultura. 9 La valoración política: entre la condena y la exaltación. 10 Los placeres de la política. BIBLIOGRFÍA.

El autor sostiene la tesis de que la cultura popular deviene una forma de la política y, recíprocamente, la política se realiza a través de ella, lo que implica que las elecciones, gustos y preferencias individuales están muy influidos por la política. Lo complejo de esas relaciones da lugar a diferentes perspectivas: materialista, idealista, individualista e interpretativa, y sus concepciones políticas: elitistas y populistas en sus vertientes conservadoras y radicales, con distintas interpretaciones sobre cómo debe enjuiciarse todo acto de consumo cultural, que son examinadas sistemáticamente. La idea de la cultura popular como ámbito político no ha sido fácil de aceptar por los políticos, aunque de hecho, la acción política siempre la ha aprovechado, configurado y, finalmente, gestionado (favoreciendo unas manifestaciones y dificultando otras), hasta el punto de que, como se pretende demostrar, los contenidos de la cultura popular dependen de las acciones de las instituciones políticas y las ideologías que las dominan. El autor entiende como cultura popular la cultura de masas, su producción, distribución y consumo (y no una forma espontánea generada por los sectores más subordinados de la población), caracterizada además por la gran facilidad en el acceso a ella para la mayor parte de la población debido a la ausencia de prerrequisitos, sean educativos, económicos, etc... por oposición a la cultura "elevada" o elitista. El vínculo entre política y cultura popular nace de compartir la idea de representación, del manejo de símbolos y de la ilusión de identidad que se crea (basado en el papel que los símbolos desempeñan en la configuración del pensamiento y en las acciones de los conjuntos de personas, y puede suponerse que la sociedad se sirve de los recursos culturales que tiene a mano para formar y reproducir esas identidades), pues, en efecto, la política pretende ser "representación" y los productos que maneja la cultura popular pretenden ser el reflejo de los intereses populares. Además, es un hecho el que los modos de comunicación política, tanto o más que las palabras o ideas, son los símbolos y los ritos, de ahí que la cultura popular tenga un carácter ambivalente: como expresión de sumisión al poder o de oposición al mismo, así pues, no es sólo la industria quien determina lo que vemos, oímos o leemos, sinó también la política, en el poder o en la oposición, que en el terreno cultural adopta intereses contrapuestos. También analiza la gestión de la cultura popular en los ámbitos transnacional, nacional y regional, bajo la perspectiva de la nueva realidad económica, cuando suele denunciarse la globalización de la cultura popular en manos de las grandes industrias de los medios; la realidad parece contradecirlo dada la intensa e interesada influencia de las políticas y los políticos locales y su incidencia económica, laboral, electoral, etc...(adhesiones, complicidades, mercados, industria local, etc. a la vez que las grandes corporaciones buscan talentos y productos por todos los rincones creando polos de interés). Finalmente el hecho es que la cultura no sólo refleja intereses sinó que también genera sentimientos (y los moviliza) aunque de una forma compleja y adoptando una posición de mediación entre lo público y lo privado: configura y es configurada por los intereses políticos y de ningún modo es el resumen de toda la historia pasada (como pretenden algunos sectores del nacionalismo). Las corrientes populistas sostienen que así como los políticos son representantes del pueblo, la cultura popular expresa deseos populares, y la "voz del pueblo" forma parte de la retórica legitimadora; éstas identificaciones son las que utilizan los fundamentalismos y los sistemas totalitarios (como el nacionalismo) que se amparan en particulares versiones del "pueblo" y por lo tanto de la voluntad particular, aunque realmente, el pueblo, "no es, se hace" como producto de la política y de los políticos mediante el manejo de los mitos del pasado y de los miedos al futuro. El nacionalismo penetra y laborea este campo aprovechando su influencia en sugerir la imagen de identidad y sentimientos a través de imágenes y símbolos presentando en términos culturales el uso político de los mismos (p.ej. la lengua) para fabricar la idea de "identidad nacional" donde no la hubo jamás, así se invierten los papeles y se logra inducir la idea de una identidad y comunidad previa mediante la difusión de los mitos del pasado, propios y ajenos, pues la "nación" se forma contra el "otro" exacerbando diferencia y alteridad, que aunque sean falsos su influencia no es menor; la nación se forma mediante representaciones culturales, y en esa ideología concreta, es notorio que la lucha por el control de la cultura es previa a la lucha por el control del Estado.