Portada Índice de Autores y de Títulos

Ordenación por autores, inicial: E

IDEOLOGÍAS POLÍTICAS

Robert Eccleshall y otros

Ed. Tecnos, año 1993, 253 págs.

Índice:
1 Introducción: El mundo de la ideología. 2 Liberalismo. 3 Conservadurismo. 4 Socialismo. 5 Democracia. 6 Nacionalismo. 7 Fascismo.

Breve obra que resume las grandes ideologías que han configurado la lucha política, y el debate, en los ss. XIX y XX, así como los cambios sociales y movimientos, especialmente en la segunda mitad del s XX (de liberación sexual, feminismo, ecologismo,...) que emergen a partir de retazos de las distintas ideologías, y también, el reverdecimiento de otras consideradas extintas: el nacionalismo ( y su correlato, el neofascismo), y el fundamentalismo religioso. Tras examinar el concepto mismo de ideología -su interpretación actual y vigencia-, recorre las principales, el contexto en que se formularon, su evolución, variantes y contenidos actuales. El apartado dedicado al nacionalismo es un resumen nítido de su núcleo conceptual, las condiciones previas para su implantación, sus objetivos, influencias históricas y variedades en su acción. Finalmente se considera que, pese a todas las especulaciones acerca de la defunción del nacionalismo en el mundo moderno, la evidencia, es lo opuesto, y se afirma que así será mientras se mantenga el discurso dominante que legitima indiscriminadamente el principio de autodeterminación.

La

PROPAGANDA. The formation of men's atitudes.

Jacques Ellul

Ed. Vintage Books, año 1973, 320 págs.

Índice:
I The Characteristics of Propaganda. 1External Characteristics. 2 Internal Characteristics. 3 Categories of Propaganda. II The conditions of existence of Propaganda. 1 The sociological conditions. 2 Objective conditions of Total propaganda. III The necessity for propaganda. 1 The state's necessity 2 The individual's necessity IV Psychological effects of propaganda. V The Socio-Political effects. 1 Propaganda and ideology. 2 Effects on the structure of public opinion. 3 Propaganda and grouping. 4 Propaganda and democracy. Appendix I effectiveness of propaganda. 1 Difficulties of measuring effectiveness. 2 Ineffectiveness of propaganda. 3 Effectiveness of propaganda. 4 The limits of propaganda. Appendix II Mao Tse Tung's propaganda. 1 The war from 1926 to 1949. 2 since 1949. 3 Brainwashing. Bibliography.

Esta obra es fundamental para entender tanto la naturaleza de la propaganda como su importancia en la sociedad tecnológica para mantener la integración de los sujetos individuales haciendo menos perceptible la coerción de la organización y control social mediante los convenientes mitos del bienestar, el civismo etc... La propaganda no es una mera técnica concreta (en el pasado sí lo fue), sino un complejo fenómeno sociológico con enormes efectos tanto sobre el individuo como sobre el conjunto de la población. El autor considera imprescindible abandonar los viejos tópicos sobre la propaganda, considerada acríticamente como el arte de mentir al cual resulta fácil resistir o incluso desdeñar, y, en esa actitud, es donde la propaganda encuentra su mejor aliado. La propaganda no se basa en la mentira sino en la verdad (de la que se pueden dar varias modalidades: medias verdades, verdades limitadas, o verdades fuera de contexto...). Otro de los aspectos erróneos en la percepción de la propaganda, y que hace a quien la sostiene más vulnerable a ella, es el pensar que con ella se trata de cambiar la opinión de la gente, de crear opinión, cuando en realidad, éste es sólo un efecto secundario, la importante y verdadera función es la opuesta: reforzar tendencias ya existentes, acentuarlas, enfocarlas y, finalmente, lo más importante, convertirlas en acción (o lo que es lo mismo en inacción) mediante la propaganda de agitación o de integración. Otro resultado relevante del estudio destruye el viejo tópico sobre que la propaganda es efectiva sobre masas ignorantes; más bien es lo contrario: para ser más efectiva se requiere el concurso de la educación (la educación en sí misma lo es y prepara para recibirla, se trata de una pre-propaganda) , y así resulta que los llamados "intelectuales", quienes desde su aristocrática altura se creen inmunes a ella y desdeñosamente señalan a la población común como ganado proclive a ser fácilmente manejado, y los sectores más educados, son los grupos más vulnerables a la propaganda, y los más necesitados de ella. En conjunción con todo ello, el resultado global, es crear en las poblaciones pervadidas la contínua necesidad de propaganda. Los efectos de la propaganda sobre la población son exhaustivamente estudiados y pormenorizados y resultan ser perversos para el individuo. El estudio no se centra en las especificidades de los grandes artefactos propagandísticos que hemos conocido sino que desvela los aspectos que tienen en común y que constituyen el verdadero núcleo de este fenómeno. Siendo, como muestra, un hecho absolutamente general, y prácticamente ineludible, la forma de sistema político (democracia, totalitarismo...) es irrelevante; incluso con la mejor de las intenciones ni el más bienpensante de los gobiernos puede escapar del uso de la propaganda si desea perdurar. Así, el único criterio de valoración de la propaganda no procede de ninguna consideración moral, sino de su eficacia, la cual se obtiene mediante el adecuado uso de las técnicas de influencia psicológica, de organización, y de impregnación y envolvimiento de extensas masas de población y todo ésto no depende del sistema al cual sirve, porque los medios en sí ni son buenos ni malos, se trata únicamente del mejor y más efectivo uso de los mismos. El autor señala finalmente, que la "necesidad", no es un criterio de legitimidad, sinó más bien una demostración de debilidad de la sociedad y del poder de la propaganda, y por otra parte, si bien no ofrece solución, si nos indica que pretender ignorar su influencia no es ni mucho menos escapar de ella, y que la única actitud posible es conocer el fenómeno y sus realizaciones como forma de contener sus efectos, de otro modo devastadores dado el carácter notablemente maleable e inseguro de los individuos. Concluye señalando cómo el poder de la propaganda es uno de los flancos más débiles de los regímenes democráticos hasta el extremo de hacer casi imposible su ejercicio; las dimensiones reales de la propaganda sólo pueden verse en el contexto de la civilización y de la sociedad tecnológica y no como un fenómeno aislado y se halla en el centro de los poderes del Estado y de los gobiernos.

 

ESPAÑA. REPÚBLICA DE TRABAJADORES

Ilya Ehrenburg

Ed. Ediciones Júcar, año 1976, 156 págs.

Índice:
I "¡Arre, burro!" II El rascacielos y sus alrededores. III Individualistas. IV Los "Jlestakov" españoles. V Cambio de nombres. VI República de trabajadores. VII Genealogía de las teas de Málaga. VIII Los milagros. IX Las Hurdes. X ¿Qué es la dignidad? XI Extremadura. XII Cinco encuentros. XIII Sevilla. XIV La Guardia Civil en la República. XV Dulzuras. XVI Jerez. XVII Consideraciones estéticas sobre Córdoba. XVIII Un discípulo de Bakunin. XIX La despedida del marinero. XX Granada. XXI "Querer" y "esperar". XXII Murcia. XXIII Tertulias familiares. XXIV El drama de los obreros. XXV Del hombre. XXVI Barcelona. XXVII El epílogo español.

Se trata de una crónica viajera que presenta la relidad social de España en los años 30, por lo tanto fuera de la realidad actual, y muestra datos humanos y políticos que permiten componer una visión de la sociedad existente. Es significativa la claridad con que percibe la realidad del nacionalismo, en su capítulo dedicado a Barcelona, donde desmitifica con contundencia y precisión todos los tópicos, soberbias y engreimientos de los nacionalistas, que inalterados, se han propagado hasta hoy (su pretensión de superioridad, sus delirios industriales confrontados a su miserable realidad: bajísimo nivel, dependencia absoluta del mercado interior, el parapeto arancelario de privilegios, el ínfimo nivel de vida del 90% de la población, la vulgaridad y provincianismo de Barcelona, etc...). Sus constataciones contradicen las fantasías nacionalistas y afirman el absoluto alejamiento de esa ideología de las clases populares señalando por el contrario su carácter completamente reaccionario, en contraste con la imagen que se quiere dar hoy (el nacionalismo popular reivindicado desde la "izquierda nacional"), cuando las falsificaciones y las mentiras históricas constituyen la norma.

 

EL LIBRO NEGRO DE CARRILLO

José Javier Esparza

Ed. Libros Libres, año 2010, 302 págs.

Índice:
1 Un libro negro para Carrillo. 2 El eterno retorno, los buenos y los malos. 3 El hijo del sindicalista. 4 El niño de las barricadas: Gayroche. 5 La pubertad revolucionaria. 6 El camino de la revolución proletaria. 7 Así se fabrica una revolución. 8 Octubre. 9 Santiago en el país de los soviets. 10 El alfil de Moscú. 11 La dudosa guerra de Carrillo. 12 La hora de los comunistas: llega el amigo ruso. 13 Aniquilar a la "quinta columna": la mecánica de la represión. 14 Paracuellos: los hechos. 15 La escalada a la cumbre: el Comité Central del PCE. 16 Aniquilar a los trotskistas. 17 La saga/fuga de Santiago Carrillo. 18 La muerte del padre. 19 En la patria del proletariado. 20 Primera purga: de Quiñones a Gabriel León Trilla. 21 Segunda purga: el PCE más estalinista que Stalin. 22 Tercera purga: la aniquilación del maquis. 23 De verdugo a víctima y de víctima a verdugo: el caso Antón. 24 Testimonio de un purgado: el caso Abad. 25 El golpe contra los veteranos. 26 La otra defenestración de Praga: los intelectuales. 27 La década prodigiosa de Santiago Carrillo. 28 El amo del Partido ante la hora de la verdad. 29 Epílogo.

No se trata de una biografía de Carrillo, sinó de una puntualización de su imagen y realidad frente a la hagiografía. Carrillo no es presentado contra el fondo de unos acontecimientos que constituyen un ciclo histórico completo, una época caracterizada por el totalitarismo y que coincide con su vida, sinó como un personaje integrado e inmerso en ellos, formando parte de ellos.
No se juzga formalmente la "veracidad" de sus convicciones, no es posible; indudablemente, el personaje está adscrito a una determinada ideología (totalitaria), pero como se ve a través de los datos y hechos bien establecidos, su instinto de supervivencia junto a su afán de poder personal determinan su adhesión no a conceptos ideológicos ni veleidades por el estilo (lo que fue resultando muy peligroso), sinó a una estructura jerárquico-burocrática en la que rápida y arteramente fue encumbrándose. Percibió bien quien era el "amo" y qu é era lo necesario para no atrer su ira, o sus sospechas, y evitar sus purgas.
Dados los contínuos y dramáticos cambios en las estrategias impuestas por Stalin (y el total desprecio a los principios ideológicos) no era fácil estar siempre en la "onda" adecuada y menos aún trasladarlos con hechos a la realidad práctica del entorno; eso requería la más absoluta sumisión y carencia total de escrúpulos y pocos como él lo lograron.
Pronto "aprendió" que de lo que verdaderamente se trataba era del "poder".
El manejo convincente y contorsionista de la retórica acompañados de su fría crueldad y deslealtad hacia quienes, en cada momento, le rodeaban, llegando al asesinato y a las falsas delaciones de correligionarios por meras razones de estrategia personal en unos casos, y en otros por obediencia servil, hacen de Carrillo un ejemplar típico (¿paradigmático?) de una generación de personajes (muchos primero fueron verdugos, y después víctimas) tallados por una ideología totalitaria que dirigió y conformó por completo sus vidas.
El palmarés de Carrillo es muy completo, desde su actuación criminal durante la Guerra Civil orlada por su cobardía personal (característica bien acreditada y documentada), hasta su actuaci ón en el período de las grandes purgas, y la pirueta final, en absoluto creíble, de su conversión al "eurocomunismo", cuando ya todo aquel mundo se desvanecía en humo (dejando tras sí un reguero de sangre y crueldad), en un intento supremo de seguir a flote.
Nada pues a valorar en el personaje, del que ni siquiera puede hablarse de evolución ideológica; no se trata de un gran hombre con luces y sombras, sinó de un mero oportunista frío y criminal.

 

THE COMING OF THE THIRD REICH

Richard J. Evans

Ed. Penguin Books, año 2005, 622 págs.

Índice:
1 The Legacy of the Past. 2 The Failure of Democracy. 3 The Rise of Nazism. 4 Towards the seizure of the Power. 5 Creating the Third Reich. 6 Hitler's Cultural Revolution. Notes. Bibliography

Este es el primer volumen de un conjunto de tres; nos describe la historia del Tercer Reich y del nacionalsocialismo cuyas raices más próximas se hallan en el período de Bismarck, la I Guerra Mundial, la República de Weimar (acosada fieramente tanto desde la izquierda como desde la derecha) y la Depresión (1929-1933). A través de la narración cronológica muestra cómo se fueron extendiendo en la sociedad, desde distintos ámbitos, ideas y valores que pudieron ser explotados y radicalizados por formaciones nacionalistas cuando los avatares y circunstancias sociales y políticas ofrecieron la oportunidad. Este libro, notable, nos ofrece una brillante conjunción entre la abstracción analítica y académica y la descripción de la vida social: económica, judicial, religiosa, cultural y educativa etc... acercándose a testimonios directos del drama siempre que ello es posible (lo que nos permite apreciar cómo ciertas opciones, reacciones y actitudes, posteriormente, producen resultados indeseados e impredectibles), mostrando cómo todos estos aspectos están íntimamente relacionados con el desarrollo de la catástrofe. En este volumen se describe con nítida claridad el proceso que, mediante la explotación del mito, el victimismo étnico y cultural, los diversos métodos de intimidación, el uso de la violencia (de la que a su vez las organizaciones de izquierdas previamente habían hecho un uso muy intenso), y la propaganda junto con unos moderados resultados electorales, permitió a los nacionalistas hacerse con el poder con inusitada rapidez y escasa resistencia por parte de la sociedad. La presión progresivamente intensa sobre la población, el descrédito y debilidad de las instituciones propiciado por todos los partidos políticos, y la infiltración nacionalista en todas las organizaciones oficiales y de la sociedad civil -destruyéndola- convirtió a una parte de la población en cómplices activos o pasivos, y al resto sirvió de advertencia ante cualquier disidencia. Así se produjo la "revolución legal/ilegal". Como libro de historia, explica los hechos evitando la acumulación de juicios morales; explica cómo unas cosas condujeron a otras de una manera que hoy día vemos como inevitables, aunque no fue así. Sigue siendo importante en la actualidad comprender con claridad cómo los nacional socialistas lograron hacerse con el poder y cómo la oposición no fue capaz de impedirlo. A parte del interés por entender de una forma omnicomprensiva este pavoroso fenómeno a través de una lectura muy agradable y amena, resulta, para nosotros, extraordinariamente instructivo constatar cómo esas mismas tácticas y procesos se producen hoy a nuestro alrededor (difusión del odio étnico, fanatización mediante la indoctrinación en la escuela, el asesinato aceptado como una actividad heroica, necesaria y patriótica, etc...) por los nacionalistas, sus colaboradores y sus cómplices, aunque con menor rapidez.

 

THE THIRD REICH IN POWER

Richard J. Evans

Ed. Penguin Books, año 2006, 941 págs.

Índice:
1 The police State. 2 The Mobilization of the Spirit. 3 Converting the Soul. 4 Prosperity and Plunder. 5 Building the People's Community. 6 Towards the Racial Utopia. 7 The Road to War. Notes. Bibliography.

Este segundo volumen abarca el período que va desde 1933 hasta 1939, esto es, desde la conclusión de la "conquista del poder" hasta el inicio de la guerra. Tal y como afirma el autor mediante la combinación de la "narración", la "descripción" y el "análisis" nos brinda (al igual que en el primer volumen) una visión muy completa y clara de cómo se desarrollaron los hechos y su hilo conductor. Así como en el período anterior se muestra cómo, en numerosas ocasiones, el nacional socialismo no fue inevitable, ahora, el monstruo nacionalista ya resultó imparable. En este período, extraordinariamente dinámico, se produce la eliminación de toda la disidencia política: partidos y sindicatos, mediante la amedrentación y la violencia, tanto verbal (en discursos, mitines y prensa) como física (el terror, aplicando calculadamente la brutalidad y el asesinato). A su vez, las calculadas y bien dirigidas dosis de agresividad hacia determinadas porciones muy concretas de la sociedad, creando por contraste la evidencia de impunidad hacia el resto, empujaron a la población a aceptar, y adherirse, incluso entusiásticamente, a la políticamente correcta "comunidad nacional". De este modo, la bestia nacionalista pervirtió e impregnó, mediante la represión y la "arianización", todas las esferas de la sociedad: la propaganda, la cultura, la enseñanza, la religión, la economía, las instituciones, las organizaciones y asociaciones de todo tipo y la vida cotidiana de la gente común.

Aunque el libro disecciona cada aspecto por separado para facilitar su comprensión, señala la profunda interrelación entre todos ellos, y también evidencia que muchos aspectos de la política nacional socialista (y sus consecuencias prácticas) en esa época, no eran, en absoluto, ajenas a prácticamente ningún país de Europa (ni de América) democratico o no (el antijudaísmo, era muy común en casi todas partes, y las prácticas discriminatorias estaban mucho más acentuadas inicialmente en Polonia, p.ej. que en Alemania; otro tanto podría decirse acerca del "higienismo racial", la "eugenesia" etc...).
El hilo conductor de la frenética actividad del régimen fue la preparación para la guerra, el intensísimo y rapidísimo programa de rearme, que condujo a una notable irracionalidad económica, grandes desajustes y severas limitaciones en el nivel de vida de la población. Al socaire de este caos floreció una profunda y ostensible corrupción que hizo muy apetecible tratar de incrustarse en el sistema. La guerra constituyó una piedra angular en la mitología nacionalista: la injusticia de la derrota, la necesidad imperiosa de conseguir ahora los objetivos de poder y hegemonía de Alemania que no se lograron en la anterior, etc... si bien en la presente ocasión la población no se mostró tan entusiasta como lo fue en 1914.
Las cargas que el delirio nacionalista impuso, y el potencial descontento que pudiera emerger, se anestesiaron eficazmente, no sólo con el temor, sinó fundamentalmente con la exaltación de los mitos nacionalistas (entre los cuales la nostalgia de la I Guerra Mundial, la camaradería del frente: el "frontsoldaten", la convicción de que la derrota se produjo en el frente interior, donde las ineficacias del Estado y el abandono de las familias debilitaron la moral de la retaguardia favoreciendo la aparición de movimientos revolucionarios etc...) y la creación de un "enemigo interior": el "enemigo étnico", el enemigo cultural, en la ocasión los judíos, a los que siguieron los "asociales" y todos cuantos se desviasen del mito nacional, el mito ario, que era la expresión narcisita de aquel nacionalismo. La definición y demonización del enemigo interior actuó como válvula de escape de las iras y frustraciones de los años de crisis y contribuyó a la afirmación del orgullo nacional irredento.
El nacionalismo entonces, y como podemos comprobar, también hoy, suministra un buen arsenal de elementos movilizadores y de pantallas protectoras que encubren sus aberraciones, su agresividad, sus miserias, sus ineficacias y sus mentiras.
El nacionalismo envenena las conciencias tan intensamente que destruye por completo toda racionalidad y aniquila al individuo de modo que ya no puede subsistir fuera de la "identidad colectiva". Es el hombre-masa.

 

The Third Reich at War

Richard J. Evans

Ed. Penguin Books, año 2009, 926 págs.

Índice:
1 "Beasts in Human Form". 2 Fortunes of War. 3 "The Final Solution". 4 The New Order. 5 "The Beginning of the end". 6 German Moralities. 7 Downfall.

Este tercer volumen cierra la extraordinaria trilogía (ya traducida al español) del régimen nacionalista en Alemania: desde los precedentes hasta el hundimiento de una sociedad en una meteórica y enloquecida carrera de tan solo 12 años. Un período breve pero extraordinariamente denso en ambiciones delirantes, horror, personajes, e ideología nacionalista (una religión pagana), que nos permite captar con claridad la naturaleza de los procesos desencadenados.
El período descrito evidentemente se inicia el 1 de Septiembre de 1939 y termina el 8 de Mayo de 1945.
No es la historia de la II Guerra Mundial (ni aún limitada a Europa). La guerra, en sí, como hecho bélico de la máxima trascendencia para todos los paises europeos, solo es tratada en sus aspectos fundamentales y en sus momentos capitales, que son jalones de la época. El autor se centra en los efectos y consecuencias sobre las sociedades (es pues una historia de las poblaciones "en guerra"), basándose, como en los volúmenes anteriores tanto en los hechos bien constatados y documentados, como en testimonios directos y cartas de la época, cuando ello es posible.
El estallido bélico fue también un punto de partida para el paroxismo ideológico y la conducción hasta sus últimas consecuencias del sentimiento nacionalista etnocultural, y no solo por las políticas raciales hacia el "material" biológico subhumano: polacos, eslavos, gitanos etc. (y por supuesto el nivel ínfimo y biológicamente nocivo de ese "material" incalificable, constituido por los judíos) sinó tambien hacia la propia higiene y salud racial aria de la nación: la eugenesia y la eutanasia, que al socaire de la guerra -cuando desciende en la población la sensibilidad hacia la muerte- se sistematizaron e intensificaron, aunque con cierta discrección.
Pese a ello no se pudo evitar la alarma social que la difusión de las noticias y los rumores produjeron, así como la acción - no muy enérgica, y más bien decepcionante- de las instituciones religiosas, lo que obligó al régimen a sumergir y ralentizar el programa de exterminio (excepto para los niños, que nunca se detuvo, e incluso según parece ser prosiguió semanas después de terminar la guerra). El número de asesinatos, con ser muy elevado, no alcanzó las excepcionales cifras del genocidio que estaba en curso, y pese a ello se "supo", lo cual hace increible la piadosa tesis de que el "pueblo" alemán no "sabía" lo que ocurría.

La raza "superior", a nuestros ojos, fue la única realmente infrahumana, aunque no se veían así ellos mismos, ufanos de sus hazañas, ya que imbuidos de su ideología (por adhesión o por indoctrinación en la escuela) habían adquirido una convicción de "los otros" como objetos semovientes carentes de humanidad y por lo tanto un elevado grado de insensibilidad, no solo ante el asesinato, sinó ante la tortura, la crueldad gratuita y el sadismo. Pero aún esa coartada, para tanto desmán, resultó insuficiente, pues en bastantes casos se produjeron fuertes crisis psicológicas, con riesgo de extenderse, que forzaron a las autoridades a explorar otras formas de matanza que alejaran a los asesinos de sus víctimas.

La actuación de los ocupantes alemanes ("einsatzgruppen", SS, tropas regulares, la mayoría de los mandos a todos los niveles, e incluso población de etnia germana en las zonas invadidas) fue extraordinariamente salvaje, particularmente en el Este, en cuanto a crueldad, vesanía, violaciones, robos, saqueo y toda clase de vilezas inimaginables.

Con todo, lo más terrible es la constatación (según diversos analistas) de que los autores de semejante barbarie no eran locos sádicos, sinó gente normal y corriente que se encontraron en circunstancias excepcionales. Ciertamente lo eran y la complicidad con el régimen y sus indisimuladas intenciones se dio a todos los niveles de la sociedad en diversos grado y por los más variados motivos: la clase médica, jurídica, la enseñanza, etc. Se crearon unas expectativas desmesuradas, que afloraron el nacionalismo integral profundamente arraigado en la sociedad, se exaltó la identidad y el espíritu de revancha. La obsesión por el "enemigo interior" y el "enemigo exterior" como culpables de las frustraciones precedentes llevó a "inventarlos".

Los fulgurantes éxitos bélicos iniciales (y su bajo coste) no produjeron un estado de euforia pero sí una profunda satisfacción. La población alemana vivió unos años felices, su bienestar material se acentuó gracias al expolio directo de las zonas ocupadas, o a la imposición de un tipo de cambio monetario enormemente favorable a los alemanes. Esa "primavera" empañó la "pureza" ideológica para dar paso al enriquecimiento personal de los líderes (y de todo el que pudo), a negocios clandestinos y a la corrupción.

Con los primeros reveses se ensombreció rápidamente el panorama social, empezaron a aparecer las deficiencias y limitaciones reales de la capacidad económica alemana, apenas paliada por la exigencia de participación en el esfuerzo de guerra a todos los territorios ocupados. La requisición de trabajadores forzados, cuyas condiciones de vida en Alemania fueron muy malas, aunque no tanto como las de los trabajadores esclavos o las de los prisioneros de guerra (en especial, rusos), hicieron que la utilidad de todas esas medidas fuera casi nula dadas las condiciones draconianas, y en particular la voluntad, que se anteponía a cualquier cálculo económico, de exterminar a los internados y prisioneros, por hambre.

Las privaciones para los alemanes aparecieron pronto, y junto a ellos las enormes pérdidas humanas y materiales, el arrollador avance ruso y los abrumadores bombardeos aliados.

La población bajo el impacto de los hechos se vio sumida en un estado de estupor y pasividad, que en ningún momento desembocó en una rebelión o desafección al régimen con el que a fin de cuentas habían colaborado y al punto de complicidad a que habían llegado ya no tenía sentido echarse atrás. La emergencia del sentimiento de culpa, la consciencia de la barbaridad perpetrada encontró su espejo en la brutalidad del avance ruso que les aterrorizó.

 

La historia del Tercer Reich es un retablo de lo que el nacionalismo es, dice y hace.

Esa historia no puede repetirse exactamente igual, pero los acontecimientos recientes en Yugoslavia, y lo que estamos viviendo en nuestro país (por citar solo casos próximos) nos muestran los mismos esquemas, como no podía ser de otra manera, si bien los hechos concretos son función de las condiciones y circunstancias sociales y del entorno, porque el nacionalismo avanza tan rápidamente como se le permite.

 

La bestia nacionalista ruge siempre con la misma voz.