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Ordenación por autores, inicial: D

BRÈVE HISTOIRE DU FASCISME

Renzo De Felice

Éditions Audibert, año 2002, 159 págs.

Índice:
Préface par Pierre Milza. Avant-propos par Claudio Siniscalchi. Les années de jeunesse. Le fascisme au pouvoir. L'assassinat de Giacomo Matteoti et le retrait sur l'Aventin. La construction de l'é tat totalitaire. L'antifascisme et les exilés. La politique étrangère du fascisme. Fascisme et nazisme. De la non belligérance à l'intervention. De la "guerre parallèle " á la guerre allemande. Salò et la "guerre civile". Glossaire et index des principaux noms.

De Felice es una autoridad mundialmente reconocida en éste tema y autor de una monumental obra sobre Mussolini y el período negro. Sus extensísimos estudios documentales le llevaron a destruir la mitología que una progresía interesada (en lavarse la cara y justificarse) había levantado al respecto, lo que provocó unas airadas campañas propagandísticas de descalificación y amenazas de muerte al autor. Pero lo incontrovertible de sus datos y evidencias ha hecho que cada vez más sus tesis estén siendo ampliamente aceptadas.
Esta brevísima narración no está enfocada a ahondar la polémica. El fascismo, en Italia, está íntimamente ligado a la trayectoria personal de Mussolini, primero marxista, luego atraido por el sindicalismo revolucionario y finalmente por la cuestión nacional, dejada de lado por el socialismo revolucionario.
Desde sus inicios Mussolini mostró una capacidad notable para el contorsionismo y adaptación a la realidad política, lo que le permitió alcanzar el poder y mantenerse en él en complejas circunstancias que se dieron. Sus posiciones fueron contradictorias y en general exentas de escrúpulos: antimonárquico, antiliberal, anticlerical, antibelicista, revolucionario e insurreccional, y todo lo contrario cuando sus estrategias o las circunstancias lo requerían. Pese a todo, durante mucho tiempo mantuvo su capacidad para movilizar, e incluso entusiasmar, a las masas pero siempre cuidando de no perder el control de las mismas. Sus grandes errores vendrían después.
El fascismo, como movimiento, se forjó entre los sindicalistas revolucionarios, los ex combatientes y los futuristas (novimiento artístico vanguardista radical) organizándose inicialmente como "Fasci di combatimiento" pero resulta difícil percibirlo como un movimiento unitario y suele hablarse de "los fascismos". A ello contribuía la propia actitud del "líder " declarando el movimiento como antidoctrinario y dinámico. La cuestión ideológica inconcreta, la falta de un programa y la distinta inclinación de las distintas facciones (agrarias, urbanas, revolucionarios, sindicalistas...) dificultaron siempre una verdadera unificación (o normalización), lo que resultó profundamente problemático para los contínuos virajes pol íticos de Mussolini, que se solían saldar con grandes polémicas y desgarros.
De Felice nos describe los distintos bandazos puramente oprtunistas que tuvieron lugar, y así podemos distinguir el primer fascismo (o fascismo "histórico" según el autor) agresivo y revolucionario y el fascismo que realmente existió: "fascismo mussoliniano" carente por completo de las características del anterior con el abandono de la perspectiva revolucionaria, la relegación del sindicalismo y una progresiva derechización (al incorporar elementos de la clase media y la burguesía) y especialmente con la integración de los nacionalistas (nacionalismo integral de tipo germánico) aspectos que se fueron acentuando con la llegada al poder (mediante pactos y coaliciones) y la conservación de las instituciones (monarquía, ejército...), el car ácter de las cuales fue variando progresivamente. Con todo ello, el fascismo perdió impulso y atractivo y la frustración de los anhelos revolucionarios fue un foco constante de tensión, y de descontrol.
Según De Felice, ni se logró la realización del "Estado fascista" ni el "Estado totalitario", por lo que es difícil situar el caso italiano en la misma línea que la URSS o Alemania. En Italia, el Partido fascista (PNF) ocupó siempre una posición muy secundaria y subordinada al Estado. La "fascistización" de las estructuras del Estado fue pura apariencia.
El autor nos muestra con claridad el proceso, plagado de errores, por el que el régimen se fue acercando a Alemania (más bien cayó en su trampa) partiendo de posiciones de intensa enemistad, alianza que nunca fue asumida ni por el partido ni por la población. Pero habiendo perdido Mussolini su capacidad e influencia como mediador entre los dos bloques, Italia fue quedando progresivamente aislada, y las fulminantes victorias alemanas así como su expansionismo agresivo, infundió un profundo miedo en el régimen que creyó oportuno tomar partido en favor de los nazis. El desastre militar produjo una grave crisis en el régimen que entró en una dinámica de disgregación. En ese contexto el Consejo Fascista depuso a Mussolini, tras lo cual tanto el propio Consejo como el Partido desaparecieron por completo. El resto no fue más que la agonía de la forzada República Social, bajo tutela alemana, en cuyo gobierno se daba toda clase de mezclas políticas, y que desembocó en una especie de guerra civil en la que la población escasamente participó; los partisanos pese a la mitificación posterior jamás atrajeron a la población que se mantuvo bastante indiferente en estas luchas.

 

NACIONALISMO Y ETNICIDAD. LA TRÁGICA MUERTE DE YUGOSLAVIA

Bogdan Denitch

Ed. Siglo XXI, año 1995, 220 págs.

Índice:
Introducción: La pertinencia de la muerte de Yugoslavia. 1 Antecedentes esenciales de Yugoslavia. 2 Qué sucede cuando etnos se convierte en demos. 3 Transiciones turbulentas: las sociedades poscomunistas en crisis. 4 El nacionalismo como némesis de las alternativas democráticas. 5 No hay democracia sin universalismo ni modernidad. 6 Nacionalismo, globalismo y democracia. 7 Resumen personal. 8 Posfacioel nacionalismo étnico realmente existente. Bibliografía.

Este libro apartándose de los textos académicos sobre el nacionalismo, que acostumbran a analizar los diversos movimientos que históricamente se han producido bajo esa denominación sin evidenciar la única realidad actualmente existente, se refiere a la ideología nacionalista actual: el nacionalismo étnico o nacionalismo integral. Aborda el tema desde la perspectiva de Yugoslavia, y su destrucción, como consecuencia de la exacervación política de los nacionalismos para su movilización mediante la manipulación de la realidad. Presenta también un punto de vista más amplio sobre las inquietantes y amenazadoras crisis de análoga naturaleza en las sociedades ex comunistas trayendo a la memoria un sinnúmero de casos y situaciones completamente (y voluntariamente) ignoradas u olvidadas, y de un modo general también sobre las plurales sociedades industrializadas occidentales, amenazadas, a su vez, por la misma ideología.
Con el ascenso del nacionalismo constata, entre otras: las dificultades de los sindicatos para expresar intereses de clase, sustituidos éstos por intereses étnicos (como ocurre en nuestro país con algunas confederaciones llamadas sindicales, y la fragmentación de las organizaciones mayores), el ansia de lograr estados étnicamente homogéneos que cierran el paso a la noción de ciudadanía, los problemas que plantean los trabajadores inmigrantes, forzados a contribuir al mantenimiento del sistema de pensiones en poblaciones envejecidas y que al propio tiempo les rechazan, las complejidades, paradojas y callejones sin salida, a que llevan las políticas de la "identidad" y sus derivados "derechos colectivos" y de autodeterminación que lentamente se van infiltrando en el lenguaje cotidiano, etc... Con todo ello se evidencia el serio obstáculo que esa ideología representa para el mantenimiento, establecimiento o transición a la democracia en muchas partes del mundo, y que nacionalismo y democracia son, de hecho, incompatibles, pues aquel niega la diversidad real y la destruye mediante las limpiezas o la subordinación y negación absoluta ante los inexistentes, e inventados, "derechos nacionales irreductibles" e innegociables (en algunos casos íntimamente conectados o inmersos en fundamentalismos religiosos, y en otros insertos en la llamada nueva izquierda, tan vacía y retórica como la vieja, y en plena crisis moral y desorientación). El renacimiento de estos tribalismos, el neofascismo, con cuya exigencia de asignación étnica arrasan la libertad individual, parece imparable dada la inexistencia de ningún discurso que se les oponga abiertamente. Finalmente, denuncia las aberraciones y excesos del nacionalismo "realmente existente", previniendo cualquier intento de camuflarlo con referencias históricas al nacionalismo liberal, ya inexistente, ni a los movimientos de descolonización. El nacionalismo "realmente existente" es enemigo de la libertad personal, de la democracia, y de las sociedades plurales (cuya única posibilidad se fundamenta en la igualdad social y la abolición de las discriminaciones: la indiferencia a las diferencias étnicas).

 

TEORÍAS DEL NACIONALISMO

Gil Delannoi y Pierre André Taguieff

Ed. Paidós, año 1993, 474 págs.

Índice:
1 La teoría de la nación y sus ambivalencias (Gil Delannoi). 2 Naciones e Ilustración, filososfías de la nación antes del nacionalismo: Voltaire y Herder (Gil Delannoi) 3 Lógicas de la nación (Alain Renault) 4 El nacionalismo de los "nacionalistas". Un problema para la historia de las ideas políticas en Francia (Pierre-André Taguieff) 5 Nacionalismo a la francesa (Pierre Birnbaum) 6 Los modelos explicativos del origen de las naciones y del nacionalismo (Christophe Jaffrelot) 7 Etnicidad, nación y contrato social (John Crowley) 8 Viejos imperios, nuevas naciones (Benedict Anderson) 9 El nacionalismo y las dos formas de cohesion en las sociedades complejas (Ernest Gellner) 10 La "legitimación dualista", matriz del nacionalismo étnico (Anthony Smith) 11 Hacia una comprensión científica del nacionalismo y del desarrollo nacional: la aportación crítica de Stein Rokkan (Karl Deutsch) 12 El retorno del bastón, sobre la ascensión del nacionalismo (Isaiah Berlin) 13 El Estado-nación (Edgar Morín).

Reunión de una serie de textos de diversos analistas en los que se diseccionan las concepciones que fundamentan el nacionalismo como ideología y como religión laica del mundo moderno. Los textos presentados son relevantes para comprender las diversas filosofías de la nación y la construcción de esa ideología. No se trata de una clasificación con base histórica de los nacionalismos como movimientos políticos, sinó de los conceptos básicos tal y como aparecen a un observador exterior, y de los puntos de vista que los propios nacionalistas suelen sostener, es decir, aquello que el nacionalismo dice ser. Consecuentemente no se ocupa de lo que el "nacionalismo realmente existente" es en su acción política, sus efectos prácticos, sus motivaciones internas, ni sus consecuencias sociales.

 

NACIONES DIVIDIDAS

Juan Díez Medrano

Ed. Centro de Investigaciones Sociológicas, año 1999, 267 págs.

Índice:
Abreviaturas. Prefacio. INTRODUCCIÓN UN ENFOQUE ANALÍTICO. 1 La construcción del Estado en la Península Ibérica. 2 Crisis fiscal. Centralización y rebelión. 3 Industrialización capitalista. 4 Modelos de desarrollo y reacción tradicionalista. 5 Nacionalismo vasco 1876-1936. 6 Nacionalismo catalán 1876-1936. 8 El contexto social de la movilización nacionalista. 9. El nacionalismo v asco tras la guerra civil. 10 El nacionalismo catalán tras la guerra civil. 11 Estructuras políticas y nacionalismo en la España democrática. CONCLUSIÓN: Una explicación revisada.

En el marco de la realidad plural de los Estados, de las actuales corrientes migratorias que generan nuevas manifestaciones xenófobas, y de la enunciada (y no discutida) "crisis del Estado", se ha creado una atmósfera de "crisis de identidad" y de conflicto etnico y lingüístico (fomentada frecuentemente desde instancias institucionales) que se resuelve en el renacimiento de movimientos nacionalistas arrancando de movilizaciones de tipo cultural, que se politizan, y definen objetivos secesionistas. No obstante se constata que no en todas partes surge el fenómeno nacionalista, y la explicación debe circunscribirse a cada caso concreto y sus trayectorias históricas, que ponga de relieve no sólo las bases económicas y sociales sinó también la importancia decisiva de los procesos políticos. El libro se ciñe al caso español y los nacionalismos catalán y vasco cuyas similitudes, y especialmente, sus diferencias, trata de explicar. Ambos se producen en las regiones que con el advenimiento de la modernidad, en las circunstancias históricas que se dieron, quedaron situadas a la cabeza del desarrollo y acumularon la mayor riqueza. Si el nacionalismo vasco procede de un sustrato tradicionalista y fundamentalista religioso, y anida en clases medias en descenso (pequeña burguesía, el mundo rural y sectores rentistas), el catalán, también con base tradicionalista, se materializa en el movimiento y movilización cultural que prende en las clases medias ascendentes (fundamentalmente urbanas: comerciantes, profesionales, y también, rurales); el autor halla su explicación no en los niveles de desarrollo alcanzados, sinó en el "modo" de desarrollo. En ambos casos, constata la ausencia, en ese movimiento, de las oligarquías locales y de la clase obrera. Tras la guerra civil ambos movimientos prácticamente desaparecen, y cuando resurgen, con la democracia, conservan las misma diferencias de carácter (estrategias, tácticas, factores de éxito) que tuvieron antes, si bien, el nacionalismo se fundamenta en las mismas ideas, concepciones y objetivos. Se estudian comparativamente ambos movimientos para explicar el origen y causa de esas diferencias y el distinto grado de aceptación y apoyo "popular" que en ciertas zonas exhibe el separatismo, violento, o no. El autor desarrolla la tesis de que la movilización nacionalista es consecuencia de dos conflictos simultáneos: conflicto con el Estado del que forman parte y el conflicto interno con la propia población que pretenden abarcar, en cuyo interior, no homogéneo, una parte de ella se opone al nacionalismo. De hecho, según constata, se trata de "naciones divididas". En cualquier caso la causa básica del fenómeno nacionalista estaría en el sobredesarrollo comparativo, en la relación entre la estructuras socioeconómicas y la diversidad política y en la consiguiente pugna política. Termina analizando las posibilidades, y la dudosa conveniencia, para que esos nacionalismos consigan la independencia democráticamente, teniendo en cuenta la incertidumbre económica y los procesos de integración europea, por lo menos en ausencia de una grave crisis económica o del hundimiento de las instituciones, aunque el régimen autonómico (que inicialmente fué concebido para apaciguar la tensión nacionalista, pero cuyo efecto ha sido el opuesto) juega a favor de ello ya que produce un enorme debilitamiento de los lazos de cohesión del país actual.

 

LA MUNDIALIZACIÓN

Olivier Dollfus

Ed. Bellaterra, año 1999, 125 págs.

Índice:
Introducción: el sentido de la mundialización. 1 Puntos de vista, enfoques metodológicos. 2 El mundo en sus emplazamientos. 3 Permanencia de los lugares y cambio de sentido. 4 Distancias y emplazamientos. 5 Niveles preponderantes y grandes áreas. 6 Los agentes en los campos de la mundialización. 7 Para comprender la mundialización. Viaje a algunos lugares. 8 De lo local a lo mundial. Conclusión: ¿Una transformación del mundo?.

Este libro presenta un conjunto de datos y descripciones que nos permiten conocer las múltiples realidades y vinculaciones que se dan tras lo que se ha denominado la "globalización" (mundialización) permitiéndonos desmitificar los estereotipos y simplificaciones que con voluntad manipuladora se suelen utilizar. Para algunos pretende significar uniformización, negativamente considerada, pero indiscutiblemente tambien es debilitación de barreras, difusión de los avances técnicos y el incremento de la concienciación en la participación en valores comunes a toda la humanidad. El hecho es que, tras el fin de la guerra fría, se han intensificado hasta unos niveles antes desconocidos las interrelaciones, los intercambios y las comunicaciones dando lugar a perturbaciones, a todos los niveles, entre las poblaciones, los Estados, regiones y continentes, con la consecuencia de que se homogenizan ciertos aspectos de la vida, mientras se mantienen (e incluso se acentúan) una gran diversidad de situaciones que, por otra parte, no suponen ninguna dificultad para el intercambio; la "nueva" economía se adapta fácilmente a esa diversidad. Pese a los peores augurios relacionados con la generalización de la economía liberal, y sin que ello signifique que no deba producirse un cambio de paradigma, por el momento, la demografía crece (se piensa que la población mundial no ha alcanzado aún el nivel de estabilización), la esperanza de vida también, el problema del hambre en el mundo está más relacionado con la distribución que con la producción, los problemas medioambientales inherentes a la creciente actividad humana aún no están decisivamente caracterizados y en conjunto los cambios se producen por doquier con mayor rapidez que nunca con lo que, en algunos aspectos, los localismos resultan obsoletos. Al mismo tiempo se sigue acentuando el proceso de concentración urbana, y se constata la localización del poder financiero y del control estratégico de las decisiones, emergiendo de ello un sistema de redes de riqueza entre núcleos relacionados en medio de amplias extensiones subalternizadas. Esta encrucijada altera la significación de las divisiones históricas erosionando, por una parte, el papel de los Estados, pero realzándolo en otros aspectos. Inevitablemente se generan agudos desfases y la desigual distribución del crecimiento lo que estimula nuevamente la acción disgregadora de los nacionalismos para la conquista o defensa de privilegios y situaciones de ventaja. El malestar, y la oposición, que todo esto produce, es la expresión de la dificultad, miedo, y resistencia en la adaptación al cambio, tanto por parte de las poblaciones como de las instituciones, y según parece caracteriza un posible período de transición a un nuevo sistema.

 

NATIONS et NATIONALISMES.

Les dossiers de l'etat du monde

Ed. La Découverte, año 1995, 185 págs.

Índice:
17 De quoi parle-t-on? 27 L'État-nation, histoire d'un modèle. 39 Le nationalisme et la catalyse idéologique. 49 Nation et citoyenneté, un couple d'associés-rivaux. 61 Nation et démocratie, un couple naturel? 67 Quelques théories de la nation. 83 Les contradictions de l'autodétermination. 87 Ethnicité et identité en Afrique. 95 Bolivar, Marti, Castro... libération et nationalisme en Amérique Latine. 102 Le mythe national arabe enquestion. 108 Les croates, les "Musulmans" bosniaques, les Serbes et la question de l'État-nation. 114 Burundi, Rwanda: des ethnies inventées? 121 Transcaucasie: terre, territoire, et identité nationale. 127 Nationalisme et antinationalisme. Le débat sur l'identité francaise. 136 Japon: une conscience nationale ébauchée dès l'âge féodal. 141 L'Afrique du Sud en marche vers une identité nationale? DOCUMENTS. ANNEXES.

La idea nacional desde su aparición ha ido evolucionando rápidamente modificando sus contenidos. En el presente, el nacionalismo realmente existente, además de alejarse notablemente de su concepción inicial, constituye una ideología totalitaria, sectaria y excluyente, ampliamente descalificada por la mayoría de estudiosos y analistas tras las dos guerras mundiales. Obviamente, también encuentra defensores, cuyas llamadas confunden contenidos, historia y manipulación, hasta hacer aparecer todo hecho nacional como el resultado de la aplicación de los supuestos nacionalistas, a su vez todos equivalentes, y hasta afirmar las tesis primordialistas que sostienen la naturalidad de las naciones y niegan el carácter construido, fruto de la manipulación interesada, de las etnias (las etnoculturas) y por lo tanto la preexistencia de las naciones y de la "conciencia de una identidad" con las que ocultan su obsesión por los "signos nacionales de identidad". El conjunto de artículos y documentos que recoge ésta obra expone una selección de temas para la reflexión y la correcta situación del asunto en sus contextos histórico y político: los diversos aspectos que adopta entre los antiguos estados (en Europa occidental), y las nuevas y difíciles realidades que emergen tras los procesos de descolonización, en la ex-URSS, y en los mundos árabe e hindú. La agitación nacionalista, que proviene del hecho de que el modelo de estados-nación actuales realmente no cumple los requisitos de la concepción nacionalista para los grupos humanos, y el "repliegue identitario" se constatan en la exacerbación del etnicismo, del culturalismo, del diferencialismo, de la xenofobia y de fundamentalismos religiosos (en particular del islamismo), responsables directos de genocidios y limpiezas étnicas de distinto grado de violencia e intensidad en diversas partes. El nacionalismo resurge, en su forma actual, favorecido por la desaparición de la URSS, como reacción contra los procesos de mundialización (aunque en algunos casos es su mejor aliado en la destrucción de Estados), frente a la debilitación de fronteras en los intentos de construir realidades supranacionales, y frente a los intensos fenómenos migratorios, aspectos en los que los estados nacionales, con sus prácticas proteccionistas, aún constituyen una referencia necesaria.

 

La GUERRA de la INDEPENDENCIA.

Gérard Dufour

Ed. Historia 16. Información e Historia S.L., año 1999, 197 págs.

Índice:
Introducción: La España de 1808. I De Aranjuez a Bayona: el primer reinado de Fernando VII. II El Dos de Mayo. III Las renuncias de Bayona y el levantamiento nacional. IV La Asamblea de Bayona y la Constitución de 1808. V El primer reinado de José I. VI La intervención directa de Napoleón. VII El rey intruso y sus partidarios. VIII La lucha armada contra los franceses. IX De la Junta Central a las Cortes de Cádiz: la Revolución española. X Elaboración y aplicación del sistema constitucional. XI La vuelta del Deseado o la Revolución frustrada. Conclusión: la España de 1815. Textos y documentos.

Y lo imprevisible ocurrió. Pese a la compleja situación social española, con complicadas líneas de cruzamiento entre intereses económicos y políticos de la sociedad, el autor consigue una lograda síntesis descriptiva que pone en relación con el escenario europeo y las estrategias de Napoleón. Es ese tablero de juego, España no podía quedar al mergen del conflicto. Las infames intrigas en el seno de la familia real, por otra parte dóciles a los deseos de Napoleón, y de los sectores políticos alrededor del poder, facilitaron sus maniobras. El cambio dinástico que pretendía Napoleón, impulsado por su odio a los Borbones y sus planes estratégicos, se encubría con la valoración negativa (y cierta) de lo nefasta que aquella familia resultaba para España, proponiendo la dinastía títere de José I como un verdadero cambio de régimen ilustrado. Este fue un intento constante de Napoleón para ganarse al pueblo español (supresión de la Inquisición, de los derechos feudales, de los inactivos eclesiásticos, etc...), pero el hecho es que ni ellos ni los afrancesados lograron convencer a la población. Frente a estas maniobras surge la "Nación", encarnada por el pueblo ("ciego y necio vulgo cuyos hechos de Mayo debían ser sepultados en el eterno olvido " según el Obispo de Guadix) que no sólo se opone a los franceses sinó a todas las autoridades españolas (civiles, eclesiásticas y militares) que se someten o colaboran con ellos en una auténtica rebelión popular. Lo que empezó como un simple motín, y su consiguiente represión, se extendió. La animosidad contra los franceses se habia incrementado conforme la ocupación proseguía debido a los pillajes y abusos de las tropas imperiales. No se trató de un levantamiento unitario; región por región tuvo su especificidad pero en todos los casos de un mismo signo. Las Juntas Supremas siempre manifestaron una voluntad de unión, que no obstante resultó algo difícil de gestionar. La sociedad se vió confrontada consigo misma: quien no estaba contra los franceses estaba con ellos. Así se empezó a dibujar un telón de fondo revolucionario.
El autor no desarrolla una crónica de episodios bélicos, se centra en las grandes líneas de la campaña, sus consecuencias, su análisis político y la extrema dureza de la misma ("una guerra de aniquilamiento"). Examina el desarrollo bélico en dos grandes aspectos: la guerrilla y la guerra tradicional (ejército español y sus aliados angloportugueses frente al ejército josefino y el imperial). En la polémica actual respecto al papel de la guerrilla, indica que ambas acciones resultaron complementarias, y el papel de la guerrilla resultó esencial a juzgar por la documentación disponible respecto a las declaraciones de los mariscales franceses y del propio Napoleón, mientras la historiografía inglesa tiende a menospreciarla e incluso a considerarla negativa.
El vacío de poder que subsiguió al levantamiento fue cubierto por la formación de las Juntas y su encabezamiento por "jefes naturales" que en cierto modo expresaban la "voluntad popular", si por una parte, todo ello, y las estructuras que se iban creando, representaban una ruptura con el Antiguo Régimen, es también cierto que en su seno coexistieron las corrientes ilustrada y servil, o liberales y conservadores. La obra de las Cortes de Cádiz, fue la Constitución de 1812, que si bien suponía una ruptura y la introducción de la democracia en España (aunque limitada) contenía la suficiente ambiguedad como para acoger a sus propios enemigos. La Constitución fue bien acogida por las elites de la Nación y se fue extendiendo a medida que se liberaban los territorios. Hacia el final del conflicto, Fernando VII, el objetivo mítico de la sublevación, no aceptó los cambios políticos ocurridos en España. A su regreso, los serviles se alinearon con él para la demolición de la Constitución (el " manifiesto de los Persas"). Como el autor nos señala, Fernando VII actuó con cautela esperando el momento apropiado para derogar la Constitución. Los sucesos en Francia, la restauración borbónica, vinieron en su ayuda. Tampoco el ejército se opuso, y el 10 de Mayo de 1814 se produjo el desenlace.
Según el autor, la contrarrevolución logró hacerse popular gracias a la falta de conciencia política del pueblo. La vuelta del Antiguo Régimen reinstauró también a la Iglesia como aparato ideológico del Régimen (Trono y Altar) y el inicio de los crueles procesos de depuración lanzados por el "Deseado". Los posteriores intentos de recuperar la Constitución abrieron la única vía posible: los pronunciamientos (el primero fue el de Porlier, fusilado). Este fue el resultado de 6 años de durísima lucha.

 

L'ESPAGNE: un modèle pour l'Europe des régions?

Gérard et Jean-François Dufour

Ed. Folio-actuel Ediciones Gallimard, año 2000, 238 págs.

Índice:
I La reconstruction de l'État de droit. II Une économie dynamique. IIIUne société entre deux époques. IV L'explosion culturelle. V Nation et nationalismes. VI Quels enjeux pour l'Espagne du XXième siècle?

Describe los enormes cambios que ha experimentado España, transformándola desde el país más cerrado de Europa, durante la dictadura tradicionalista, en un país plenamente moderno e inserto en la dinámica del resto del continente. La transición por una parte puso fin al aislamiento, abrió paso a la democracia, a la alternancia política, a la renovación de las estructuras económicas (y con ello al aumento en el nivel de vida), y por otra inició la descentralización del poder a unos niveles que sobrepasan ampliamente a los de cualquier otro país europeo, generando expectación, dudas, y una gran incertidumbre. Constata que ese proceso ha dado lugar a un fraccionamiento de la sociedad que alienta a las aspiraciones secesionistas potenciadas por el terrorismo, y por el contrario no ha producido ninguna mejora en la corrección de las profundas desigualdades territoriales ni en la gestión de los recursos. Señala que los límites de la cohesión nacional peligran seriamente de ser sobrepasados y constituyen un toque de atención a todos los paises de Europa que observan atentamente el proceso. Si los resultados económicos globales, que resume con claridad, son encomiables, resulta inquietante el interrogante que plantea la distribución del poder nacional entre los poderes autonómicos (creados por la Constitución de 1978, y que ellos mismos denostan), y, en particular las perspectivas inciertas que proyecta sobre ( y para) la constitución de Europa, aunque, como mirada exterior, alejada de la cotidianeidad asfixiante de los nacionalismos, mantiene una esperanza optimista.