EPÍGONOS

Segundones. Carentes de mayores luces y capacidad y exentos de todo escrúpulo, bailan al son que toca y aún sobreactúan. Con esa apariencia de radicalidad no sólo se congracian con su líder y se hacen acreedores de promociones y favores, sinó que encubren su carácter moral tornadizo. Sus movimientos en las sombras de los pasillos del poder, y en las cloacas del Estado, corrompen las bases de las instituciones democráticas y de la legalidad, convirtiendo la acción de gobierno en pura arbitrariedad. Sus efectos son devastadores. Señalemos que su fidelidad no es auténtica, sinó cálculo interesado.

Representamos nuestra visión de los estereotipos de estas inmundicias. En consecuencia, TODO PARECIDO CON CUALQUIER PERSONAJE REAL ES PURA CASUALIDAD Y/O COINCIDENCIA FORTUITA.